domingo, 27 de septiembre de 2015

El amor humano es un gran encuentro. Y sólo es amor si de él surge el crecimiento; si no, ¿qué clase de amor es ese?.

“Cuando estás las veinticuatro horas con una persona, hombre o mujer, llegas a conocer todos sus defectos: todo lo bueno y todo lo malo, todo lo bonito y todo lo feo, todo lo que es como un rayo de luz y todo lo que es como la noche oscura. Llegas a conocer a la persona por completo. El amor es lo bastante fuerte como para amar al otro conociendo todos los defectos, limitaciones y flaquezas a las que un ser humano está inclinado. Pero el amor ficticio no es lo bastante fuerte. Sólo puede amar a una mujer sobre la pantalla de cine. Sólo puede amar a una mujer en una novela, sólo puede amar a una mujer en poesía. Sólo puede amar a una mujer como a una estrella distante, lejana. Sólo puede amar a una mujer que no sea real.

El amor es una dimensión completamente diferente: es enamorarse de la realidad. Sí, la realidad tiene defectos, pero esos defectos son retos para crecer. Cada defecto es un reto para trascenderlo. Y cuando dos personas están realmente enamoradas, se ayudan a crecer entre sí... Se ayudan entre sí, se sostienen entre sí. En los buenos y en los malos tiempos, en los momentos de felicidad y en los momentos de tristeza, van juntos, están implicados. Eso es la implicación.

Si yo sólo estoy contigo cuando tú estás feliz y no cuando estás infeliz, eso no es implicación; eso es explotación... Entonces yo no te amo. Yo sólo me amo a mí mismo, sólo amo mi placer. Cuando tú eres agradable, bien; cuando te vuelves doloroso me desharé de ti. Eso no es amor, eso no es implicación, eso no es compromiso. Eso no es respeto por la otra persona...

...El amor humano es un gran encuentro. Y sólo es amor si de él surge el crecimiento; si no, ¿qué clase de amor es ese?.

Los amantes se intensifican entre sí, en todos los sentidos. Los amantes alcanzan la cumbre más alta de la felicidad cuando están juntos, y también alcanzan las más profundas simas de tristeza cuando están juntos. Su campo de felicidad y tristeza se vuelve inmenso: eso es el amor...

...Dos personas juntas, juntas en todos los climas (día y noche, verano e invierno), en todos los humores, crecen.

El árbol necesita todos los climas y todas las estaciones. Sí, necesita el verano de calor ardiente y el invierno helado. Necesita la luz del día, el sol cayendo sobre él, y necesita el silencio de la noche para poder cerrarse en sí mismo y ponerse a dormir. Necesita silencio, días alegres y gozosos, y también necesita días nublados. Crece a través de toda esa dialéctica.

El amor es una dialéctica. Solo no puedes crecer. Recuerda siempre cuando estés enamorado no eludir el compromiso, no eludir la implicación. Entra en ello totalmente. No te quedes en la periferia dispuesto a escapar si las cosas se ponen complicadas.

Y el amor también es un sacrificio. Tienes que sacrificar mucho... tu ego. Tienes que sacrificar tu ambición, tienes que sacrificar tu intimidad, tienes que sacrificar tus secretos; tienes que sacrificar muchas cosas. Por eso estar en un amor romántico no necesita sacrificio. Pero cuando no hay sacrificio no hay crecimiento.

El amor te cambia casi por completo; es un nacimiento nuevo. Nunca serás la misma persona que eras antes de amar a una mujer o a un hombre. Has pasado a través del fuego, estás purificado. Pero se necesita coraje”.

Osho, La transformación tántrica. El lenguaje del amor   

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