martes, 21 de abril de 2015

Un relato para reflexionar sobre la vorágine del mundo de hoy

Un explorador blanco, ansioso por llegar
cuanto antes a su destino en el corazón de África,
ofreció una paga extra a sus porteadores
para que anduviesen más de prisa.
Durante varios días, los porteadores apuraron el paso.

Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo
y dejaron la carga, negándose a continuar.
Por más dinero que les ofreciese,
los indígenas no se movían.
Finalmente, cuando el explorador
pidió una explicación para aquel comportamiento,
obtuvo la siguiente respuesta:
– Hemos andado demasiado de prisa,
y ya no sabemos ni dónde estamos
ni qué estamos haciendo.
Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen.

Paulo Coelho