miércoles, 4 de marzo de 2015

¿Qué significa "amor interrumpido"?

Extracto del libro "Aunque me cueste la vida", de Stepahn Hausner, editoral Alma Lepik, Argentina.

"Hablamos de un movimiento amoroso interrumpido cuando un hijo pierde la confianza en los padres por haberse separado pronto de la madre o del padre y cuando, por miedo a volver a sentir esa pérdida, ya no accede a acercarse a ellos aunque después de la separación se ocuparan amorosamente de él. 

El hijo se defiende luego ante la atención de los padres y reprime su verdadero anhelo para protegerse. Intenta excluirse sin desilusionar a la madre, y tal vez desarrolla un síntoma para solucionar ese conflicto. 

Estas personas más adelante despliegan una dinámica similar también en relaciones con otras personas importantes para ellas. 

Muchos trastornos causados por el miedo, así como cuadros de enfermedad como el asma, los dolores de cabeza crónicos y las alergias, pueden remontarse a traumas de separación en la primera infancia. 

Pienso en situaciones como el parto por cesárea, la permanencia en la incubadora después del parto, estar en la casa cuna o una hospitalización del niño o de la madre, por ejemplo por el nacimiento de un hermano. 

También se da cuando los padres dejan al hijo al cuidado de parientes o conocidos durante un tiempo, ya sea para trabajar o para irse de viaje solos. 

A menudo suele pasar que, transcurrido ese período de separación, el niño ya no vuelve a sentir la misma confianza con sus padres. 

Además de las separaciones físicas, efectos similares se pueden dar por una separación emocional temprana del niño y la madre. 

Esta situación en algunos casos ya se produce en el parto. 

La unión entre la madre y el hijo puede interrumpirse cuando la vida de una u otro está en peligro, o también cuando el parto viene acompañado de un gran miedo, por ejemplo en el caso de una caída. 

También puede darse una separación emocional durante el embarazo, por ejemplo cuando la madre teme por la salud o la vida del hijo, ya sea por haber perdido uno anteriormente, o también por un diagnóstico o declaración del médico que siembre la duda acerca de la salud del niño. La consecuencia es que la madre ya no está libre para dedicarse totalmente al hijo. En este contexto, la denominación embarazo de riesgo también puede considerarse imprudente. 

Cuanto más pronto se dé la separación entre madre e hijo y cuanto más larga sea, más difícil es para él volver a emprender el movimiento hacia la madre siguiendo un impulso propio. 

En general, no lo logra sin ayuda externa. La mejor forma para solucionar la dinámica del movimiento amoroso interrumpido es que el niño, en el marco de una terapia, sea contenido por su madre incluso cuando opone toda resistencia, hasta que vuelva a ganar confianza.(...) 

De esta manera, el movimiento amoroso anhelado tal vez llegue a la meta y, en el futuro, el paciente aprenda a volver a permitir la cercanía. 

Así el amor y la fuerza vital pueden volver a fluir, ya no sólo desde los padres hacia los hijos y a la inversa, sino también en la pareja".




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