viernes, 12 de diciembre de 2014

Todos, vivos y muertos, estamos interconectados =>

"A los cuatro días de la muerte de su hija, Yankelevich tuvo un sueño que lo impactó: "En el sueño estaba ella y me hablaba de gente que yo no conocía. El sueño era de una nitidez brutal, no era de esta Tierra, era como un cuento", dijo el productor. A los pocos días fue a su sesión con su psicóloga, que es la misma con la que se atendía su hija, y le contó el sueño. "La psicóloga abría los ojos desorbitada y me dijo: eso era lo que Romina te quería contar. Ella estuvo con vos, fue a contarte el plan de algo que estaba escribiendo. Ella lo sabía porque Ro se lo había contado".
Yankelevich siguió: "Después de eso, llegué a mi casa y me tiré en el sillón donde había llorado tantas veces y le agradecí a Dios porque sentí que no la había perdido, que ella está, en otra dimensión, pero está. Y me di cuenta de que el alma es inmortal y la vida, eterna. Envidio a la gente que cree, que sabe eso sin necesidad de pasar por un dolor así".