miércoles, 29 de octubre de 2014

Olvidar...

Por Bert Hellinger

Ni bien completa su obra, dirige la mirada hacia lo que viene luego.

Olvidar permite ser libre, recordar es una carga. Cuanto más olvidamos,  tanto más liviano nos resulta mirar el presente y tanto más dispuestos estamos hacia lo que viene.
Este olvido es el resultado de una disciplina de la mente.
En el Tao Te King, se dice del elegido: Ni bien completa su obra, dirige la mirada hacia lo que viene luego.
Olvidar es aquí la consecuencia de un movimiento hacia delante.
Nada de lo que está pasado lo retiene, ni alabanza ni reproche, ni ganancia ni pérdida, ni inocencia ni culpa.
¿Cómo se logra este movimiento hacia delante? 
Se logra con amor, con un amor nuevo, con el amor entero, ahora.
Así es el amor del espíritu. No me lo puedo imaginar de otra forma.
¿Cómo podría guardarle rencor  a nada, ya que en cada instante lo inicia todo con creatividad, desde un comienzo eterno, en cada momento completamente nuevo?
Imaginarse la eternidad como algo estático o yacente es una idea lerda, que nos empuja hacia abajo en vez de impulsarnos.
La prueba de hasta qué punto esta forma de pensar corresponde a una verdad, sólo puede ser el efecto que tiene sobre nuestro amor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, en la medida en que esta verdad nos es accesible.
Este olvido es un movimiento creador, un movimiento fresco, un movimiento apasionante, elevado, potente y grande.
¿Y qué del agradecimiento? 
¿Acaso es un recuerdo o quizá nos permite el olvido?
¿El agradecimiento mira hacia atrás o hacia delante? Aquí también, percibimos de inmediato la diferencia en la sensación de amplitud y fuerza, cuando el gracias deja atrás lo que hubo y libera para nosotros  lo que viene.
Olvidar significa también ser olvidado. Sólo aquel que llega a ser olvidado completamente, se encuentra a disposición  entera de lo que llega, con pureza, fuerza, novedad, presente y sin pasado, cada día más presente, puro en un amor que actúa, por su presencia.
Apertura perpetua, un ser y transformar perpetuos.