jueves, 26 de junio de 2014

El secreto de aceptar

María Guadalupe Buttera y Roberto Ré son dos de los autores de los que más hablé. En esta sección, comenté muchos de sus libros, de sus consejos. Traté de analizarlos y compartir distintas maneras de ponerlos en práctica. Esta vez me incliné por El secreto de aceptar, otro de los tantos libros de autoría conjunta editados por San Pablo.

Buttera y Ré se disponen, en este libro, a hablar sobre el secreto de “aceptar”, y no de una aceptación pasiva, sino de “decir sí a las cosas tal cual son”. Pensándolo bien, cuando aceptamos así, sin querer cambiar lo que no nos gusta, viendo “lo que es” y no “lo que quisiéramos que fuera”, nos desviamos por un sendero de transformación, una transformación positiva.

Avanzar página a página no cuesta en absoluto. Los textos que El secreto de aceptar nos presenta son sencillos, nos acercan y alientan a transitar el camino del auto-conocimiento. En nuestra educación, está la raíz de la confusión que acarreamos la vida entera, dicen los autores. “Fuimos educados para ser lo que debemos ser y no lo que realmente somos”, nos explican.

Apunto en mi libreta de anotaciones el primer consejo; debemos hacernos dos preguntas iniciales importantes: qué tengo que me obstaculiza progresar y qué tengo que me posibilita progresar. Indagar en estas cuestiones, atrevernos a ver justamente eso que quisiéramos que permanezca oculto (porque nos duele o nos frustra), es una oportunidad para des-enmascararlo.

Cada exposición se completa con una frase que los autores eligen cuidadosamente y que nos ayuda a reflexionar sobre la lectura que hemos hecho. Además, nos vuelven a proponer trabajos prácticos con preguntas para meditar, y no falta la conclusión grupal, recurso sumamente utilizado por Ré y Buttera.

¿Hay secretos? Sí, hay uno muy bien guardado hasta el final del libro: una receta con la prescripción que buscábamos desde el comienzo, la clave de la aceptación. También recibiremos, a modo de bonus extra, un listado de más de treinta sugerencias para “fortalecer sanas aceptaciones”.

Abrirnos al duelo; no juzgar; mirar con amor nuestras heridas; respirar sin miedo; mostrarnos sin máscaras; prestar atención a las necesidades que expresa nuestro cuerpo al enfermarse; atravesar nuestros enojos y confusiones y aprender de nuestras experiencias “emergiendo transformados”, son algunas de las muchas recomendaciones que iremos hallando a lo largo de las ciento treinta páginas de El secreto de aceptar.

“Vivir la vida desde otra perspectiva”, esa es la frase cabecera que adopté luego de esta lectura. Manos a la obra, lectores; les prometo que cada uno encontrará la suya.

Fuente: Revista San Pablo
http://www.san-pablo.com.ar/rol/nota.php?id=4624

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