sábado, 20 de julio de 2013

¿Queremos niños sumisos o niños razonables?

"No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad, que la forma en la que trata a sus NIÑOS... "
Mandela

"Los castigos físicos y los castigos psicológicos siempre humillan. 
Es el recurso que utilizamos, primero, porque lo hemos vivido en nuestra propia carne, y segundo, porque no tenemos recursos. 
No creo que haya mala fe, sino simplemente es un impulso que surge de una manera aparentemente espontánea, fruto de la educación recibida, que pretende parar una conducta considerada indeseable.

El problema está en que aunque aparentemente se logre obediencia, se ignoran otros sentimientos que aparecen al mismo tiempo, como puede ser rabia, odio o sumisión. 

Tenemos que plantearnos si lo que queremos son niños sumisos o niños razonables. 
Y desde luego que para fomentar un desarrollo saludable con personas adultas razonables, hemos de establecer espacios de reflexión, nunca de castigo

El castigo habla de la impotencia del adulto ante una situación que no sabe manejar, que no puede manejar... así de simple... 

Es más fácil castigar, es más fácil pegar, es más fácil gritar, que pararse, mirar a los ojos de la criatura y tratar de comprender y empatizar por qué ha actuado de tal manera,  abrir un espacio de reflexión en ese momento"
Yolanda González



"A ver,  ¿acaso nos parece normal pegarle a la esposa, al marido, a un empleado,  a un camarero porque nos atendió mal?
No.
Porque la gente civilizada no le pega a nadie.
Pero pegarle a tu propio hijo, un niño indefenso y vulnerable que depende de ti para que lo protejas ¿sí que te parece normal? ..."
Carlos González, pediatra español autor del best seller  “Bésame Mucho”

"¿Qué enseñamos a nuestros hijos cuando les pegamos?
-Usando el sentido común nos daríamos cuenta de que les enseñaríamos, en primer lugar, que la violencia física o psicológica son herramientas válidas para aprender. 
-Que las diferencias se resuelven con violencia. 
-Que cualquiera puede abusar de su cuerpo y de su integridad como persona. 
-Que pueden abusar de aquellos a quienes consideren inferiores o dejarse abusar por aquellos a quienes consideren superiores…
En resumen, si no queremos llegar a ese destino, no emprendamos ese camino, porque todo eso y cosas peores enseñamos a nuestros hijos tras una nalgada, un pescozón, una jalón de orejas, una palmada sobre sus manitas en señal de "no se toca", tras un grito, una descalificación o cuando los mandamos al rincón o al tiempo fuera, cuando amenazamos con el “un, dos, tres”...
Si queremos formar seres humanos competentes, capaces de desplegar su potencial saludablemente y en condiciones de relacionarse desde la no violencia, es preciso esforzarnos por impartir una crianza libre de castigos, entre otras muchas formas de violencia escandalosas y sutiles que hemos naturalizado"
Berna Iskandar



"¿Que le pasa al niño? interpretar, nombrar, estar atentos a las experiencias desde el punto de vista del niño.

Que los adultos tengamos tanta dificultad para acercarnos al mundo infantil de quienes son niños hoy, muestra que lo que nos duele, es “tocar” el sufrimiento, la soledad, los castigos, el abuso o el aislamiento emocional que hemos vivido siendo niños...

Todos sufrimos las consecuencias del desamparo infantil. Todos adolecemos de falta de amor cuando éramos niños y dependíamos de la protección, el amor y el cuidado de los mayores y todos hemos desarrollado diferentes mecanismos de supervivencia en términos emocionales.

Los adultos tenemos la responsabilidad de abordar la realidad de nuestras propias experiencias infantiles, para poder “entrar en contacto” con nuestro territorio afectivo para poder luego, entrar en contacto con el mundo interior de los niños". Laura Gutman

“Contactar” con el niño que hemos sido....




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