lunes, 24 de junio de 2013

Honrar Nuestros Vínculos Primarios

Es esencial para mirar hacia adelante, hacia la vida
Honrar a nuestros padres cuando ya somos adultos implicará despedirnos de ellos, con profundo respeto y agradecimiento por la Vida recibida a través de los dos; mirar hacia adelante apostando a nuestros sueños y viviendo con plenitud.

Patricia tiene 35 años, un hijo de 10 años, se separó de su marido hace 5 años y actualmente vive en pareja. Es independiente laboralmente, y se siente a gusto en su trabajo y con su pareja actual; pero siente mucha angustia y enojo cada vez que visita a su madre, Patricia le cuenta sobre sus decisiones, y su madre no la aprueba, o la juzga por lo que elije.

El hecho de habernos ido de nuestra casa paterna, casarnos, tener hijos, trabajar y sostenernos económicamente no significa que vivamos desde un estado “adulto”. Volvernos adulto implicará, además, despedirnos de nuestros padres.

Y, ¿qué significa esto de despedirnos de nuestros padres?

Pues significa despedirnos de los reproches hacia ellos, despedirnos de que nuestros padres nos aprueben - o no - lo que nosotros elegimos para nuestra vida; despedirnos de ser "el/la hijo/a bueno/a que es como ellos desean o quieren que sea"; despedirnos de juzgarlos cómo nos han educado o qué hicieron con nosotros. Claro que para lograr esta “despedida”, será necesario previamente elaborar todas las heridas que hayan quedado en nuestro interior, pues de lo contrario, al haber quedado atrapadas en nuestro mundo interior, en nuestro cuerpo, estas emociones se seguirán manifestando en nuestra vida, en los nuevos vínculos que vayamos generando, especialmente en nuestras parejas, ya que es un vínculo tan íntimo donde nos espejamos y podemos vernos y reconocernos a nosotros mismos.

También deberemos despedirnos de las expectativas que aún tenemos hacia ellos, comprendiendo ahora que ellos no pueden ser de otra manera, por su propia historia y destino, por su lealtad a sus vínculos ancestrales. Comprendiendo que cada uno es como es, y que nosotros no tenemos derecho de querer cambiar a nadie. Después de todo, uno también puede darse cuenta que gracias a como fueron nuestros padres, fue posible crecer, desarrollarnos, y ser aquel que somos hoy. Lo difícil nos permite crecer.

Como en el caso de Patricia, a veces es necesario aprender a vincularse con ellos de una manera que no nos haga mal, es decir, si contarle mis decisiones me hace mal porque siento que no soy aceptada, pues debo aprender a no contarlo! Es decir, dejo de esperar que mi madre sea diferente a como es y responda como yo necesito; y me hago cargo de mi mismo/a de manera adulta. ¿Cómo? si esto me hace mal, dejo de hacerlo, ya no espero que cambien o sean diferentes, acepto que son como pueden, y yo desde mi estado adulto, elijo no contar porque su desaprobación me hace mal.

Este trabajo con nuestros vínculos primarios es un proceso de purificación que nos suele llevar tiempo; personalmente, a veces me descubro a mí misma queriendo sanar y salvar a mi madre, ¡aun conociendo que no es mi lugar! Gracias a que he aprendido a reconocer mis emociones, ahora puedo darme cuenta, respirar profundo y volver a mi lugar de hija diciendo internamente: "tu por ti; y yo por mi, querida mamá", "gracias por ser como eres, pues así pude crecer"

Honrar a nuestros padres = Honrar la Vida = Mirar hacia adelante

¿Cómo saber si estoy honrando a mis padres?
1-¿He agradecido a mis padres la Vida que, juntos, me dieron?
2-¿He liberado a mis padres de los juicios y las expectativas que sean de tal o cual manera?
3-¿Me he liberado de las expectativas de mis padres hacia mi?, ¿me permito ser tal y como soy; o aún me exijo para ser el/la hijo/a que ellos desean o esperan?
4-¿Aprendí a confiar en mí mismo, en mis dones y talentos personales?
5-¿Me he despedido de ellos para vivir mi propia vida?
6-¿Respeto su vida y sus decisiones?
7-¿Qué estoy haciendo para lograr cumplir mis sueños?
8-¿Vivo mi vida en plenitud?

El comienzo de la felicidad es poder ver a nuestra madre con su humanidad y quererla tal como es. Entonces, prácticamente nada más, se opone a nuestra felicidad.
BERT HELLINGER


Ejercicios liberadores:
http://iluminarnuestrosvinculos.blogspot.com.ar/p/ejercicios.html


Libro "Camino del Amor", M. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Ré, editorial San Pablo, 2011:
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