miércoles, 19 de diciembre de 2012

El espíritu sopla donde quiere

por Bert Hellinger


¿Qué lleva el mundo adelante en lo más profundo?
¿Qué dirige sus movimientos decisivos?
¿Y hacía dónde conducen?

Podemos observar que en muchos lugares a la vez y llevado por muchas personas, hay actualmente en marcha un movimiento que empieza a superar las diferencias entre tradiciones y religiones diferentes a un nivel superior.

Diferentes personas repartidas en diferentes lugares del mundo muestran por el modo en que piensan y aman que van con un movimiento espiritual que conecta y reúne las diferentes maneras de ver, de ver el mundo y a la gente. Se viven abarcadas por este movimiento y lo siguen con amor.

¿Qué significa eso para nosotros? En primer lugar, que no es necesario que nos preocupemos por nuestro mundo ni por la gente. Actúan aquí otras fuerzas, fuerzas espirituales, de otra consciencia. Calladamente y sin llamar la atención ponen algo en movimiento hacía otro futuro sin que los individuos tocados por esa consciencia tuvieran otra opción que obedecerle a ella y a los conocimientos que regala a cada individuo.

La impresión exterior de este mundo parece contradecir estas observaciones. Por ejemplo los temores que muchos relacionan con el futuro. Este miedo es el que divide, y los malos pensamientos que lo acompañan. Pero al lado ya ha empezado efectivamente otra cosa.

En segundo lugar nos dice que ya nos conectamos internamente con estos movimientos y nos dejamos abarcar por ellos. Todos esos movimientos van en la misma dirección. Toman en serio que todos son iguales ante algo Más Grande, conducidos y amados por igual por ello, con un futuro común, en este mundo y más allá de él.

¿Qué actúa en esos movimientos? Un movimiento de amor: ¿Qué amor? El amor del espíritu. Sopla con amor donde quiere y como quiere. Ese amor vendrá.

Pensamientos de realización, p. 70
Bert Hellinger, 2009
Ed. Rigden Institut Gestalt, 2009

El “SI” de JOSÉ:
"Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado" Mt 1, 24

El “SI” de MARÍA:
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" Lc 1,38

El “SI” de JESÚS:
"Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" Lc 22, 42.