sábado, 17 de noviembre de 2012

Todos estamos al servicio de Algo Más Grande...


En su libro “El manantial no tiene que preguntar por el camino”, pág 67-68, Bert Hellinger nos dice:

la gran Alma, sea lo que fuere, determina y toma a su servicio a cada uno, de la manera que sea.
Algunos tienen un servicio agradable, algunos tienen un servicio difícil.
Algunos tienen un servicio sanador y algunos un servicio destructor, un servicio terrible.
Pero sigue siendo el mismo servicio. Visto desde el alma, desde la Gran Alma, es el mismo servicio.
Nadie puede oponerse a esta alma.


Ahora bien, hay personas que tienen el concepto de que el mundo les fue entregado en sus manos.
Como si hubiera personas que pudieran aniquilar el mundo, si así lo quisieran, y como si hubiera otras que pudieran salvarlo, si así lo quisieran. Están desprendidas de la corriente. (…)

Esto trae consecuencia con respecto a nuestra creencia frente a perpetradores y víctimas.
Están cumpliendo el mismo servicio.
Si lo tomamos en serio están cumpliendo el mismo servicio.
Los buenos, los que llamamos buenos, y aquellos que llamamos malos cumplen el mismo servicio.
Esta creencia pone fin a la arrogancia y a la soberbia. (…)

Cuando tenemos ese enfoque nos volvemos humildes y podemos asentir al mundo tal como es, sin la pretensión de querer mejorarlo.
Como si no fuera la Gran Alma que dirige al mundo como ella quiere.
Nosotros sólo estamos inmersos en aquello que ella guía

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