martes, 28 de febrero de 2012

Los cambios planetarios...

y cómo nos afectan

Muchos son los científicos que nos informan sobre los cambios que se suscitan en nuestro planeta y sus efectos en forma de terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, tornados y tormentas de viento.
Además, estos cambios también afectan nuestro sistema nervioso central, la actividad del cerebro (incluyendo el equilibrio), junto con el comportamiento humano y todas las respuestas psico-fisiológicas (mental-emocional-físicas).

Se ha observado que estas transformaciones pueden causar los siguientes síntomas:
-Dolores en el cuerpo, malestares, mareos, nerviosidad, ansiedad, preocupación, inestabilidad, temblores, irritabilidad, letargo, agotamiento, problemas de memoria a corto plazo y palpitaciones del corazón, náuseas, intranquilidad, presión prolongada de cabeza y dolores de cabeza.
-Mucha gente se siente agitada, inquieta y agotados.
-Cambios en la percepción del tiempo.
-Perdemos las palabras cuando estamos hablando.
-Dificultad para dormir bien, ej. dar vueltas en la cama, tener sueños extraños.
-Sentir una enorme energía en el cuerpo, seguida de bajones de energía.
-Muchos sienten un profundo dolor.
-Se han observado alteraciones visuales, cuestiones del oído interno zumbido en los oídos, problemas de la tiroides y la garganta, pies fríos o incluso un síntoma raro de sequedad de la lengua.

¿Has experimentando alguno de éstos síntomas?

Otra cuestión interesante de todo esto es que los pensamientos unidos a los sentimientos tienen mucho poder. De allí que se hace esencial que cuidemos aquello que pensamos y deseamos desde el corazón.

Si uno está atrapado en el pasado a través de la victimización y la ira, generaremos condiciones para que se manifiesten más razones para permanecer atrapado en la victimización hasta que estemos listos para liberarnos de estos hechizos que nos atan y nos impiden vivir libre y plenamente nuestra existencia.

Pero lo más interesante de todo esto, es que además de estos síntomas, estos cambios planetarios están generando la oportunidad de poder liberar viejos patrones de sufrimiento, especialmente traumas no resueltos de nuestra infancia, duelos pendientes, tristezas heredadas, etc.

No hay nada que temer… sólo ser conscientes de lo que es, descansar más, beber mucha agua... y aprovechar este momento especial para Despertar y Crecer en el Amor... nuestra real esencia...

En síntesis, estamos vivenciando profundos momentos de cambio y transformación que podemos aprovechar para evolucionar como humanos.
¡Adelante!

«Todo lo ha hecho bien» Mc 7,37

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