miércoles, 16 de noviembre de 2011

Una interpretación kabbalística de la naturaleza de la familia



Cada uno de nosotros viene al mundo con una serie específica de objetivos espirituales que deben ser alcanzados en el curso de nuestras vidas. Estos cambios tienen lugar dentro del individuo, pero no se limitan a éste. Kabbalísticamente, los hijos no sólo heredan nuestro ADN; también heredan una porción de nuestra conciencia. De hecho el ADN, las moléculas y los átomos son en realidad diferentes niveles de conciencia.

Por lo tanto, cada vez que un padre cambia, ocurren también cambios en sus hijos. Asimismo, cuando los niños adoptan la espiritualidad, empezando a la edad de doce o trece años, cualquier transformación que experimenten influirá también sobre los padres. Un cordón umbilical espiritual conecta por siempre a padres, hijos y hermanos.

Cuando uno de sus miembros se eleva, todos experimentan un poco de esta elevación; cuando alguno cae, todos en la familia se hunden un poco. El propósito de una familia es crear una oportunidad de interacciones constantes que nos permitan descubrir esos lugares dentro de nosotros donde el deseo egoísta gobierna nuestro comportamiento.

Los miembros de la familia poseen el irritante talento de disparar reacciones dentro de nosotros y con eso nos dan una oportunidad para no reaccionar. Cada vez que nos privamos de un deseo egoísta y elegimos comportarnos desinteresadamente –cada vez que elegimos nuestra respuesta en lugar de reaccionar– hacemos un cambio en nuestras vidas, y con cada cambio recibimos un poco más de Luz.

Como hemos visto, nuestros esfuerzos benefician a nuestras familias también, dándoles fuerza adicional para identificar y transformar su propio egoísmo. Y cuando una familia experimenta el poder de la transformación espiritual y se conecta con el mundo de la Luz, esos beneficios se extienden a sus amigos, vecinos y comunidad.

Cuando la gente alrededor del mundo tiene éxito en alejarse de las órdenes del ego y camina hacia el desinterés, el planeta entero se convierte en un paraíso.

Démonos cuenta de que una gran manera de traer paz a la Tierra (y a nuestras mentes) es ser conscientes y proactivos en casa. Entre más compasión, tolerancia y conciencia de nosotros mismos mostramos a nuestra familia, más veremos eso mismo reflejado en el mundo entero.

Yehudá
http://www.kabbalah.com/

Cada vez que elegimos nuestra respuesta en lugar de reaccionar, hacemos un cambio en nuestras vidas;
y con cada cambio recibimos un poco más de LUZ.

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