martes, 22 de noviembre de 2011

Curar el corazón


Este ejercicio del psicoanalista canadiense Guy Corneau, autor del libro “La sanación del corazón”, permite una reconciliación muy profunda con el otro y con uno mismo:

Hacia una reconciliación muy profunda con el otro y con uno mismo

RECUERDA LA RELACIÓN sobre la que quieres reflexionar, puede ser una relación actual o pasada, padres, hermanos, amigo, pareja etc. Primero recuerda lo que te atrajo de esta persona, y como fue la historia global de esta relación.

SUS ASPECTOS BENÉFICOS. Ábrete a los beneficios que recibiste de esta relación, piensa en las necesidades que pudiste satisfacer. Sin crítica, sin juicio.

SUS SOMBRAS. Ábrete ahora a los aspectos negativos, insatisfactorios, frustrantes de esta relación. No busques coherencia, ni valoración de tus recuerdos, sólo lo que viviste.

¿CUÁLES SON TUS REACCIONES A ESTAS INSATISFACCIONES? ¿Qué sentimientos provocaron en ti?

¿QUÉ NECESIDADES INSATISFECHAS pueden representar estos sentimientos? Tomate el tiempo de analizar los sentimientos provocados por las insatisfacciones de la relación.

¿CUÁL PUEDE SER LA HISTORIA DE ESAS NECESIDADES INSATISFECHAS? ¿Desde cuándo las llevas en tu vida?

SIENTE TU CUERPO HASTA QUE TE COMUNIQUEN ALGO: deja que estas necesidades frustradas tomen forma dentro de ti. ¿A qué se parecerían si tuvieran consistencia, forma? Contacta con esa forma y pídele que te diga algo. Si no te sale nada de modo espontáneo, imagina la forma que podrían tomar si se presentaran en uno de tus sueños.

TUS QUEJAS AL OTRO. Ahora considera tus quejas, lo que te duele de lo que hace o no hace esta persona con respecto a la satisfacción de estas necesidades tuyas. ¿Cuál es la actitud de la otra persona que más te ha hecho sufrir: su frialdad, incomprensión, intolerancia, etc.?

¿NO SERÁ ESA TU ACTITUD INTERNA FRENTE A TUS PROPIAS NECESIDADES? No será que en el fondo de ti mismo te haces a ti mismo lo que te duele que te hagan otro/s?

ACOGE A TU HERIDA, permite que salga de su escondite, descubre su belleza, y déjate llevar por la emoción ante su belleza.

¿ACEPTAS QUE TIENES UNA PARTE DE RESPONSABILIDAD con respecto a esta parte de ti mismo? ¿Qué cosas concretas puedes hacer para satisfacer tus necesidades? ¿Quieres pedir algo concreto a alguien? ¿Qué te gustaría afirmar, expresar, cambiar o crear para atenderte como lo necesitas, para sanar tu herida?

APAGA ESA ESCENA Y ENTRA EN UN ESPACIO DE AMOR Y COMPASIÓN HACIA TÍ MISMO. Acepta tu vida y tus dificultades, mira la luz y la belleza que están detrás, siente la luz que se expande dentro de ti.
Siente como ésta luz brillante te llena, te inunda, inunda todo tu cuerpo, toda tu vida, inunda tus necesidades, dando un nuevo relieve a todos los momentos de tu vida, y siente la confianza que tienes, la confianza en la vida, en ti, la seguridad de que cada día eres más tú.

«Con vuestra perseverancia
salvaréis vuestras almas»
Lc 21,19

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