jueves, 24 de noviembre de 2011

Frente a alguien que nos ha hecho daño...


La vida nos manda pruebas, y en relación a cómo reaccionamos nosotros frente a ellas, aprendemos, crecemos, evolucioanmos; o bien, nos volvemos más débiles.

Si nos quedamos pegados al pasado, estaremos añorando el momento anterior a la prueba que la vida nos presenta, rechazando de ésta manera la realidad, "lo que es", volviéndonos así, más débiles y amargados.

En cambio, si estamos anclados en el presente, con la mirada hacia adelante, hacia la vida, sabemos que estamos viviendo una profunda oportunidad de cambio, de transformación, de crecimiento. Sabemos que esta prueba nos está volviendo más lúcidos, humanos, amorosos, más evolucionados.

Brigitte Champetier, siguiendo la filosofía de Bert Hellinger, nos enseña que: "uno de los grandes Órdenes del Amor, permanente a través de la vida de la Humanidad, es el de la Compensación.
Todo daño no asumido será compensado tarde o temprano, quiere decir varias generaciones mas tarde o en nuestra propia vida.
Con la frase "Soy igual que tú, asumo el daño que mis ancestros han hecho a los tuyos", nos referimos a que al ser víctima de alguien estamos compensando a un ancestro que hizo daño a otra persona.
Y la persona que te hizo daño compensó, inconscientemente, a un ancestro suyo que fue víctima de alguien.
Las palabras abren el corazón. Al principio no lo sientes, y al rato sí lo sientes.
Los resultados los ves primero en ti. ¿En cuanto tiempo? varía con cada persona. Cuantas menos resistencias tienes para poder decir al agresor “soy igual que tú, gracias por ser como eres“, antes se verá. Y es aplicable a todas las relaciones humanas. Las cosas se transforman cuando les agradecemos realmente ser como son".

Por ello, si alguien nos ha hecho daño, podemos hacernos cargo del aprendizaje escondido detrás de esta vivencia que la Vida nos regala, y hacer lo siguiente:

Mira a esa persona, siente tu dolor y tu enojo. Mira tu vida y di a esa persona: “Soy igual que tú”.

Miras ahora más allá de la persona y al cabo de unos instantes le dices:

Veo el daño que mis ancestros han hecho a tus ancestros”.

Gracias”.

Basado en las enseñanzas del filósofo alemán Bert Hellinger.

«Cobrad ánimo y levantad la cabeza
porque se acerca vuestra liberación»
Lc 21, 28

“…aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.
Mt 11,29

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