jueves, 17 de noviembre de 2011

El vínculo de pareja

Es una gran oportunidad para Despertar y Crecer


En la pareja todo está compartido,
la responsabilidad de lo que ocurre es de ambos.


Cuando somos adultos, el vínculo más cercano que establecemos es el vínculo de pareja.
Y por esta misma cercanía e intimidad, es posible re-vivir aquello que nos ha quedado pendiente de nuestra infancia y/o adolescencia.

Es en este vínculo donde más se reactivarán nuestros antiguos miedos, nuestras frustraciones y manipulaciones. Con lo cual, ¡es una gran oportunidad para sanarlas!

Pero, muchas veces, en vez de hacernos cargo de estas cuestiones no resueltas en nuestro interior, esperamos que el otro encuentre la solución por nosotros; transformándolo así, en el sustituto de mamá o papá.

Así es como nacen los malentendidos, los conflictos y juegos de manipulación que se observan en algunas parejas.

Hasta que uno de los dos se despierte, pueda ver, darse cuenta, y renunciar a sus ilusiones aceptando su vida tal y como es; y aceptando también a su pareja tal y como es.

Basta con que uno de los dos integrantes de la pareja tenga la fuerza suficiente para poder elegir salir de la manipulación, y el círculo vicioso ya no podrá continuar.

Pero si ninguno de los dos tiene la fuerza necesaria para renunciar a la autodestrucción en la que están implicados, esa manipulación puede llegar a la destrucción de ambos.

La relación entre los miembros de la pareja es siempre una relación complementaria.

El conflicto que surja de éste vínculo íntimo, es una gran oportunidad para crecer y, gracias a los enfrentamientos, después de cada conflicto, cada uno conoce mejor al otro, se conoce mejor a sí mismo, alcanzando así una mayor intimidad y más respeto mutuo.

En la pareja todo está compartido, la responsabilidad de lo que ocurre es de ambos.
El que ya no quiere participar se separa.

El sistema familiar de cada uno necesita esta relación para resolver algo pendiente de otra generación a través de la toma de conciencia de esta pareja.

«¡Si (...) tú conocieras en este día el mensaje de paz!»
Lc 19,41-44


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