jueves, 20 de octubre de 2011

¿En qué parte del camino los adultos olvidamos todo esto?



TODO LO QUE REALMENTE NECESITE SABER ALGUNA VEZ, LO APRENDI EN EL JARDIN DE INFANTES
Por Robert Fulghum

La mayor parte de lo que realmente necesito saber sobre cómo vivir, qué hacer y cómo ser, lo aprendí en el Jardín de Infantes. La sabiduría no estaba en la cima de la Universidad sino en el arenero del Jardín de Infantes.
Estas son las cosas que aprendí:
-Compartan todo.
-Jueguen justo.
-No peguen a la gente.
-Vuelvan a poner las cosas en el lugar donde las encontraron.
-Limpien lo que ensuciaron.
-No se lleven cosas que no son suyas.
-Pidan perdón cuando lastimen a alguien.
-Lávense las manos antes de comer.
-Aprieten el botón del baño.
-Las masitas tibias y la leche fría son buenas para ustedes.
-Vivan una vida equilibrada.
-Aprendan un poco y piensen un poco y dibujen y escriban y canten y bailen y jueguen y trabajen , cada día un poco.
-Duerman una siesta cada tarde.
-Cuando salgan al mundo, tengan cuidado con el tránsito, dénse las manos y manténgase juntos.
-Estén abiertos a la curiosidad.
-Recuerden la pequeña semilla en el vaso de plástico.
-Las raíces van hacia abajo y la planta crece y nadie realmente sabe cómo o porqué, pero todos somos así...
-Los peces de colores y los hamsters y los ratoncitos blancos y aún la pequeña semilla en el vaso plástico, todos mueren. Nosotros también.
-Y luego recuerden la primera palabra que aprendieron: MIREN!
-Todo lo que necesitan saber está allí, en alguna parte. La Regla de Oro y el amor y la higiene básica. La ecología y la política y la vida sana.

Piensen cuánto mejor sería el mundo si todos, el mundo entero, tomara la leche con galletitas a las tres cada tarde y se recostara con su manta para la siesta. O si tuviéramos una política básica en nuestra nación y otras naciones para siempre volver a poner las cosas en donde las encontramos y limpiáramos lo que ensuciáramos.

Y es todavía cierto, no importa la edad que tengamos, cuando salimos al mundo es mejor darse la mano y permanecer juntos...

Todos los seres humanos tenemos la semilla del amor.
Sin embargo esa semilla no puede germinar sin nuestros cuidados.
Solo nosotros podemos hacerla crecer en nuestros corazones,
para luego compartirlo con todos los que nos rodean.
Al igual que el sol, que alumbra y calienta a los buenos y los malos.

"Dios es Amor, y el que permanece en el Amor permanece en Dios, y Dios permanece en él"
1 Juan 4, 16

1 comentario:

Fer dijo...

Sabiduría de los más sabios: los niños... Simplemente genial. Gracias!
Abrazo!