miércoles, 26 de octubre de 2011

El que tiene un dinero en la mano...

también tiene en la mano el trabajo de una persona.


El que tiene un dinero en la mano, también tiene en la mano el trabajo de una persona.
A menudo su sudor, su sangre y sus lágrimas.
De ahí que deba manejarlo más cuidadosamente.
Ese cuidado lo une con quienes lo han ganado, con respeto y amor.
Bert Hellinger


El dinero
El dinero es algo espiritual. En él está guardada la energía de un trabajo, un trabajo meritorio.

Cuanto más alto es el servicio que se ha prestado (el trabajo) por una suma determinada de dinero, mayor es la energía que ese dinero guarda.

El dinero guardado arduamente, con mucho esfuerzo, posee la máxima energía. Es usado de la forma más ahorrativa y es valorado al máximo.

El dinero fácil, o sea, el dinero logrado sin el trabajo equivalente, posee poca energía, por no hablar del dinero obtenido con injusticia o engaño. Por eso no se queda. Quiere ir a otro sitio. Y por eso se puede decir que el dinero tiene un lado espiritual, incluso un alma.

El dinero se siente mejor – así es mi imagen – en la alcancía. Aguarda y espera a ser usado. En general, el dinero se siente bien al ser usado, al ser usado cuidadosamente por un valor correspondiente y un trabajo correspondiente. Ésta es la mejor manera y la más bella en que desarrolla su energía, y, por qué no decirlo, su espíritu.

El que tiene un dinero en la mano, también tienen en la mano el trabajo de una persona. A menudo su sudor, su sangre y sus lágrimas. De ahí que deba manejarlo más cuidadosamente. Ese cuidado lo une con quienes lo han ganado, con respeto y amor.

Así es como comprendemos lo espiritual que es el dinero. Con el movimiento del Espíritu estamos asintiendo a quienes a través de su trabajo nos posibilitan usarlo y también a quienes pagamos por su trabajo correspondiente.

Espiritualmente comprendemos el dinero cuando lo vemos en movimiento, y, cuando en sintonía con este movimiento, lo exigimos, lo tomamos y lo pasamos a otra persona. El dinero está al servicio del amor, al servicio del amor del Espíritu. Es amor que fluye.

Con esto, ¿hice justicia realmente al espíritu del dinero? También es poder y arma, bendición y maldición. Donde aparece con poder en exceso, ¿qué se evidencia como fuerza real que lo mueve? ¿Son quienes lo poseen, o es el dinero el que los mueve a ellos?

La pregunta es: si el dinero mueve a quienes lo tienen, ¿quién mueve entonces al dinero? También en esto se demuestra que el dinero es algo espiritual.

También el pobre tiene que respetar el dinero. Tiene que respetarlo como algo espiritual, en sintonía con un movimiento del Espíritu. ¿Cómo? También con amor.

Bert Hellinger (2008), MÍSTICA COTIDIANA, CAMINOS DE EXPERIENCIAS ESPIRITUALES, pp. 107-108.

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