martes, 7 de junio de 2011

Re-Conectar con nuestra madre

Es el punto de partida para establecer vínculos sanos y amorosos, para lograr el éxito en nuestra Vida.

"No hay nada que sobrepase a la madre.
La conexión con ella es la base de todo éxito en la vida"
Bert Hellinger
A partir de sus observaciones en su trabajo sistémico con las familias, el filósofo alemán Bert Hellinger llegó a la conclusión que muchas personas se encuentran des-conectadas de su madre y/o padre, y que esto dificulta los vínculos que establecemos con otras personas también, especialmente en nuestros vínculos de pareja.

Bert Hellinger nos enseña que podemos estar separados de la madre de diferentes formas, y muchas veces, sin que sea por nuestra culpa. Es un destino que nos separa de nuestra madre y/o de nuestro padre; y así, un gran dolor queda como congelado en nuestro interior más profundo.

Su observación es que en casi todo ser humano se dio alguna vivencia en su infancia que lo ha separado de la madre, con consecuencias que han marcado su vida. Es decir, la separación de la madre es un trauma que se puede originar en la infancia; y sus consecuencias se manifiestan como un impedimento para moverse hacia ella. Es como que uno tiene la necesidad de ir hacia la madre, pero como ha habido una experiencia que nos frustró en el pasado, nos queremos mover hacia ella y no podemos, porque estamos como congelados, paralizados.

Cuando se vivencia ese dolor profundo, interiormente el niño ser dice: “no quiero saber más nada con mi madre. Ya no me acerco más a ella”. Y así es como vamos des-conectándonos de nuestras madres. Claro está que estos son procesos inconscientes, que ocurren en nuestro mundo interior.

Y ese pasado puede verse hoy en nuestros vínculos más íntimos, obstaculizándonos un verdadero acercamiento y contacto con el otro. Es como que necesitamos acercarnos, pero no podemos hacerlo, o nos quedamos esperando que el otro sea el que se acerca. Y quien ha vivenciado ese dolor profundo, ¿qué hace cuando el otro se acerca? Da un paso hacia atrás, se va como retirando. De esta manera, no es posible lograr un vínculo íntimo y duradero.

Hellinger también observó que este trauma no solo tiene éstas consecuencias en nuestros vínculos más significativos, sino además, en la profesión. Quién está en conexión con su la madre, es un activo trabajador que va al encuentro del trabajo y lo hace con gusto. Pero el que ha experimentado un movimiento interrumpido continuamente está mirando el reloj para ver si ya ha pasado el tiempo, a ver cuándo termina el trabajo. De esta manera, la persona quiere tomar y tomar y no puede dar.

¿Y cómo superarlo? Regresando a esa experiencia que nos frustró en ese momento de nuestras vidas. Realizando ahora ese movimiento que no fue posible en el pasado. Cuando es posible regresar a ese momento interrumpido y acercarse finalmente a la madre, ese trauma puede ser superado.

Re-Conectar con nuestra madre
es Re-Conectar con la Vida!

Trabajo Personal para re-conectar
1- Cada uno de nosotros podemos mirarnos hacia adentro y preguntarnos: ¿qué es lo que me separó de mi madre?
2- Meditación (adaptada de Bert Hellinger):
Cerramos los ojos. Respiramos consciente y profundamente. Nos vamos relajando con cada inspiración y exhalación. Vamos regresando a nuestra infancia, y nos conectamos con situaciones donde hemos querido acercarnos a nuestra madre y ella no estuvo accesible para nosotros… sentimos ese dolor… intenso dolor… lo percibimos en nuestro cuerpo allí donde se manifieste… sentir la emoción que nos surja, puede ser desesperación, enojo, rabia… y hacer consciente que luego de esa vivencia dijimos “nunca más me acerco…” Sentimos esa estrechez y sus consecuencias…
Ahora regresemos a ese tiempo anterior a este trauma, hacia esas experiencias felices que teníamos con nuestra madre… imaginamos cómo ella nos tomó cuando nacimos, nos alimentó con su pecho, la miramos a los ojos y vemos su entrega y su amor… ella estaba allí siempre, respondiendo a nuestras necesidades, durante muchos años de nuestra infancia… nos conectamos con esos momentos felices con nuestra madre…
Ahora, todas las imágenes negativas las colocamos frente a nosotros y a cierta distancia, como si miráramos una película… vamos mirando todo hasta que se termina… luego rebobinamos la película un poco más rápido esta vez… luego la volvemos hacia atrás… vamos hacia adelante y hacia atrás de esta película varias veces… Hasta que la dejamos ahí…
Luego regresamos a nuestras experiencias felices con nuestra madre y la vemos sintiendo esos sentimientos de felicidad y gozo de esos momentos…sentimos como nuestro corazón se expande… nuestro rostro brilla… y se ilumina… vemos a nuestra madre que nos está esperando con los brazos abiertos… la miramos a los ojos… y de a un paso, lento, nos vamos acercando a ella… muy lento... y sintiendo los sentimientos con cada paso pequeño que hacemos hacia ella… luego llegamos a mamá y ella nos abraza envolviéndonos con un profundo amor… Al fin llegamos! Nos re-conectamos con nuestra madre, la fuente desde donde la Vida nos ha llegado. Ahora sí estamos abiertos para más: más paz, más calma, más amor, más éxitos, más trabajo al servicio de la Vida, más felicidad auténtica.
En el movimiento hacia nuestra madre también podemos incluir luego, a todas las madres anteriores, es decir, abuela, bisabuela, etc. hasta llegar a la madre original. ¿Y quién es esa madre? Nuestra madre tierra. Sintiendo así; respeto, amor y devoción a la naturaleza.

"¿Qué es lo que significa la madre? Convirtiéndose en madre, una se hace “más”, más vida, mas servicio a la vida, mas amor a la vida. Ese es el movimiento que hace feliz. Si lo comparamos con el otro movimiento, movimiento hacia el menos, menos trabajo, menos servicio, menos amor, menos compromiso. Ese es el camino a la inversa. ¿Y cómo volvemos a retomar ese camino hacia el más? En sintonía con nuestra madre"

“Con el simple hecho de dar a luz una madre ha hecho todo, aquello que da de más es un regalo”. 
Bert Hellinger

"Honra a tu padre y a tu madre"
 Mc 7,10

2 comentarios:

María Fernanda Paz dijo...

Yo lo aprendí de tu mano, lo vivencié, y hoy por hoy, sabés con qué madre me encuentro cara a cara, ¡por fin!: con la que habita dentro mío.
"Yo misma madre de mi propio ser gracias a todas las madres encarnadas con las que conecté y re-conecté, y gracias a la madre que soy y que materna y me materna desde la luz."
Y hay o hubo otro gran disparador para este cambio, querida María, amiga del alma, y es un poderoso mensaje personalizado en el que Jesús me hablaba y me decía que esto que hoy me está pasando llegaría ."Confía en Mí", ¿me lo enviaste vos? Bueno, hoy mismo te lo hago llegar. Ese mensaje de Jesús dirigido a mí, igual que tu regalo de "Todos podemos brillar", al igual que tus libros, rindieron sus frutos. Yo confío en Él Y GRACIAS A ÉL, en mí misma, porque él habita en mí y obra a través mío. Y fue Él quien me guío hasta aquí. Y vos fuiste el puente: ¡GRACIAS, María!
Muchos cariños,
Fer.
P.D. SIN DUDAS, AHORA ME DOY CUENTA DE QUE VOS TAMBIÉN SOS UNA DE ESAS MADRES QUE APARECIERON EN MI CAMINO, Y ME LLEVARON DE LA MANO EN ESTE MARAVILLOSO CAMINO DE MI PROPIO "DESPERTAR CRECER".

María Guadalupe Buttera dijo...

wuauuu FER... tus mensajes enriquecedores me llegan al alma... xq salen del alma! gracias! ese es nuestro rol hoy como mujeres: maduras, amorosas, compasivas, pacientes, comprensivas... guiar hacia el Amor... para re-conectar con la Vida... y poder estar a Su servicio... xq sabemos ya que es asi como podemos ser felices! ahora es el tiempo! seguimos en el Camino =) abrazo fraterno amiga del alma!