viernes, 17 de junio de 2011

Cuando los hijos crecen

Tenemos que confiar en la fuerza de su alma para hacer su propio camino; y esencialmente, en la Fuerza Superior que nos guía a todos.

Es tiempo de soltar la maternidad que tiende a ser demasiado protectora, ansiosa, dominante y controladora.

Así como para un niño pequeño es esencial el contacto pleno con su madre, cuando este niño crece y se convierte en un joven, es necesario que las madres soltemos esa parte maternal que tiende a ser demasiado protectora, ansiosa, dominante y controladora.

Después de todo, hay que ser conscientes que ese ser no nos pertenece, sí es real que ha nacido a través nuestro, a través de nuestro cuerpo, pero eso no significa que sea de nuestra propiedad.

Cada ser es un alma por derecho propio, queriendo moldear y crear su vida a su modo.
Como madres, es necesario que seamos conscientes que cada ser viene a la Vida para hacer su propio camino, y nosotras debemos respetarlos.

En nuestra cultura, la maternidad suele ser asociada con tomar y controlar, desde la creencia que “una buena madre nunca deja de luchar por sus hijos”. Pero cuando los hijos crecen, las madres tenemos que confiar en la fuerza y capacidades innatas de su alma para resolver los asuntos que encontrará durante su camino de vida.

Tenemos que aprender a “dejar ser” a nuestros hijos.
Esta actitud interior no es más que una fe madura, es decir, confiar en ese Poder Superior, en esa Sabiduría Superior que nos guía a todos, siempre.

Soltar el deseo de controlar, rendir la propia aflicción a esta Fuente de Sabiduría Superior, nos despierta a niveles de espiritualidad muy profundos.
Comenzamos a comprender que la paz y libertad interior que todos anhelamos no es posible alcanzarla queriendo tener control sobre la Vida. Pues claro! ese no es nuestro lugar aquí!

Esta maternidad espiritual implica poder soltar nuestros miedos y expectativas acerca de nuestros hijos. Nuestro mayor logro es permitirles ser quien verdaderamente es, dejando atrás el deseo de control, el miedo, las expectativas, etc. que, cuando han crecido, les quita energía vital a nuestros hijos.

Cuando nuestros hijos crecen, es necesario estar presentes como un alma que acompaña, como una madre en el sentido espiritual de la palabra; y soltar las emociones de la madre terrenal que tienden a aferrarse y no permiten avanzar hacia adelante, hacia la Vida.

Cuando aprendemos a soltar, a dejar ser, aceptar que las cosas son como son, y nos desprendemos de la maternidad aprensiva, controladora, que quiere resolverlo todo; nos transformamos en una madre espiritual, que ve y que sostiene a sus hijos apoyando sus manos en la espalda de ellos; permitiéndoles así que libremente miren hacia adelante, hacia la Vida.

Una madre que ha desarrollado esta dimensión espiritual ya no quiere cambiar a sus hijos, sino que quiere honrarlos por lo que son: Un alma que va a seguir su verdadero camino propio en la vida.

¿Qué no es fácil? ya lo sé... a las madres nos cuesta soltar, pero todas queremos hijos felices verdad? La Vida ordena!

Entonces, no nos inmiscuimos en la vida de los hijos cuando ya son adultos, pero lo que si podemos hacer es mantener nuestros brazos abiertos para que vengan cuando ellos lo necesiten, con la seguridad de que encontrarán unos brazos amorosos para apoyarlos.

Meditación para liberarse de preocupaciones (adaptada de Bert Hellinger)
Cierra ahora los ojos y coloca delante de ti las penas, las preocupaciones y los miedos acerca de alguna persona.
Coloca todo esto delante de ti, a cierta distancia y luego mira más allá de ello, hacia una Luz lejana y hacia algo infinito. Es la Luz de la Vida.
Quédate presa de esta Luz, atraída por ella.
Esta Luz te atrae y atrae también en aquella dirección todo lo que has colocado delante de ti.
Todo está aspirado lejos de ti, hacia aquel punto donde encuentra finalmente la tranquilidad.
Y tú expiras, al fin.
Tenemos problemas porque miramos con una mirada corta, tenemos que aprender a mirar más allá y sintonizar con la Fuerza de la Vida que mueve a todo y todos.
Toma conciencia de qué pequeño es lo que te preocupa, y qué grande es lo que te guía.
Acoge al sentimiento que has sido siempre guiado y siempre lo serás.

La libertad está a nuestro alcance cuando nos atrevemos a soltar y a confiar en la mano de Amor que nos ha guiado, nos guía y siempre nos guiará.
Ahora es tiempo de celebrar la vida.
¡Así sea!

…el Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.
Jn 16, 13

"La preocupación por otros se va calmando 
si uno confía en que una fuerza buena
los guía a ellos no menos que a nosotros"
Bert Hellinger

4 comentarios:

Anónimo dijo...

QUE BIEN ME HIZO LEER ESTO!!!ESTOY VIVIENDO ESA REALIDAD, TENGO MI HIJA DE 18 AÑOS QUE SE FUE A ESTUDIA A ROSARIO ESTE AÑO Y AHORA ME PRESENTA QUE TIENE NOVIO!!!!Y NUNCA NOS HABIA PRESENTADO "ALGO OFICIAL" COMO AHORA, JA JA
YA LA IMPRIMO PARA QUE ELLA Y SIENTA LO QUE UNA MADRE "demasiado protectora, ansiosa, dominante y controladora" SIENTE, JA JA
NUEVAMENTE GRACIAS POR TU TIEMPO!!!!

CLARISA

SONISVELLET dijo...

Como quisiera poder practicar todo lo que lei, eso significaria que mi hijo no anda en lugares peligrosos pero no es asi mi hijo se mueve en ambientes peligrosos, se pone en peligro porque su salir y exponerse es tan seguido y con la ciudad donde vivimos llena de inseguridad el anda correctamente pero el ambiente es mas peligroso por que hay mucha maldad en su entorno esta muy bonito el consejo que el texto nos da pero cuando los hijos en estas epocas crecen y por materialiadades los hijos ahora buscan su progreso corriendo mucho peligro

Anónimo dijo...

esta reflexión me tocó dentro y me inspira en esta lucha que tengo de soltar a mis hijos, sobre todo al menor que ya tiene 20 años y es muy rebelde. Siento que no pone la prioridad en sus estudios y entonces equivocadametne trato de controlar sus decisiones aunque entiendo que es hora de que él tome sus propias decisiones y asuma sus consecuencias. GRACIAS!

Anónimo dijo...

Muy lindo ls reflexion mi hijo se vs a estudiar a rosario y a mi parece q me estan arrancando un pedazo d mi pero no puedo ni debo detenerlo que hago con este dolor