viernes, 8 de abril de 2011

Sobre la dinámica de los celos


La persona celosa desea inconscientemente que la pareja se vaya.
Bert Hellinger

El filósofo alemán Bert Hellinger, en su libro La simetría oculta del amor, tiene una interesante explicación sobre la dinámica de los celos:
-la persona celosa desea inconscientemente que la pareja se vaya.

Desde esta mirada, el origen de los conflictos de una persona no es visto de manera individual, sino por un orden sistémico generado por su histórico familiar.

Según Hellinger, algunas de las dinámicas sistémicas inconscientes que nos llevan a repeler a nuestras parejas son:

- Para confirmar una antigua creencia de que no merecemos el amor, por ejemplo, o de que causaremos infelicidad. Ciertas personas tienen miedo de ser abandonadas e inconscientemente, se apartan de las parejas. Crean lo que recelan, como si el abandono fuese preferible a la separación voluntaria.

- Para ser fiel a las creencias y ejemplos de la familia: actuar como actuaron los padres cuando no conseguían aceptarse plenamente, cuando se separaron o cuando uno de ellos falleció en el comienzo de una relación.

- Para operar una identificación inconsciente con otra persona perjudicada por el sistema. Por ejemplo, una mujer no se casó porque tenía que cuidar de los padres ya ancianos. Su joven sobrina se identificó inconscientemente con ella y tampoco se casó.

- Para cumplir una obligación personal. Un hombre abandonó a su antigua familia para asumir la actual relación. La segunda esposa, muy encelada, quiso abandonarlo también. En la relación de ayuda sincera y profunda, percibió claramente que se sentía obligada para con la primer familia del marido, solidaria con ella. Esto es, en este caso, el celo no surge debido a los actos del marido, y si, del secreto reconocimiento de su deuda para con la antigua pareja.

Des-ocultar estas dinámicas, tomando conciencia de nuestro papel en el sistema familiar, nos permiten dejar de actuar como coadyuvante de ciertos conflictos. En otras palabras, al comprender como nuestra historia personal está contaminada por las repeticiones de un conflicto generacional no resuelto, decidimos no repetirlo, re-definiendo nuestra posición en el sistema familiar.

La mejor manera de disminuir la intensidad de los celos es dejar de interpretarlo como un drama y comenzar a expresarlo y trabajarlo como una experiencia de sufrimiento emocional que es posible transformar (1) .

Para lo cual será necesario ser honesto con uno mismo, y abrirse con el otro de manera simple y sincera, porque la sinceridad es en sí un antídoto del deseo de manipular y controlar al otro. Al conversar con nuestra pareja sobre la experiencia de los celos dejaremos de usar nuestro sentimiento como un arma de defensa o de ataque para mantener a nuestra pareja bajo control.

Si usamos los celos como un medio de controlar a nuestra pareja, acabaremos apartándolo cada vez más de nosotros. Pero es importante no negarnos nuestros sentimientos, pues al ocultarlos seremos nosotros quienes naturalmente nos aislaremos, causando un mal aún mayor, pues cuanto más nos apartamos, más nuestros celos tenderán a crecer. Lo mejor es buscar ayuda para mejorar nuestra auto-estima y re-conectar con la realidad de quienes somos en verdad: hijos de Dios creados a su imagen y semejanza.

La des-valorización de sí mismo es una de las causas más importantes de los celos intensos. Las personas que desean crecer y desarrollarse, no temen a sus conflictos emocionales y saben que a partir de ello, es posible avanzar en el proceso de auto-conocimiento.

Cuando expresamos nuestras experiencias emocionales con la intensión de profundizar nuestras relaciones, cultivaremos sinceridad y honestidad, actitudes básicas para crecer en el amor sano y maduro.

Trabajo Personal
Para quien siente que los celos atrapan su vida:
-Comienza por percibir cuándo y cómo surgen los celos.
-Observa como quien levanta datos para una investigación científica, como reaccionas cuando surgen los celos. Al hacer eso, gradualmente dejarás de tener reacciones exageradas, pues al observarte a ti mismo estarás aprendiendo una mirada sana, capaz de discernir entre imaginación y realidad.

[1] Para profundizar sobre el tema sugiero la lectura de “Transformando Nuestros Sentimientos”, Maria G. Buttera y Dr. Roberto F. Ré, Editorial San Pablo 2008.

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