sábado, 9 de abril de 2011

Nuestro corazón en Río de Janeiro

por Laurence Freeman

Un día soleado, un joven entra en su antiguo colegio con una pistola y mata a varios jóvenes.

Un dolor y una oscuridad indescriptibles se apoderan de las almas de los padres desesperados que esperan fuera. Una pérdida irreparable ha irrumpido en algunas vidas en un instante y de forma cruel como la fuerza impersonal de un desastre natural.

Nos esforzamos en explicar ese lado horrible de la naturaleza humana, pero no podemos. 

Debemos aceptar que no hay explicación para el mal, que coexiste con el misterio del amor.
Si nos fijamos, es posible vislumbrar que lo peor de que son capaces los seres humanos proviene de los agujeros negros donde el amor no puede entrar.
Si hay algo que podamos llamar "significado" en estos hechos, ese algo debe ser que se nos devuelve a la vida más convencidos de que debemos amarnos unos a otros como Él nos amó. Que sólo el poder del amor importa.
Tenemos que estar preparados para la muerte, sea cual sea el modo en que venga.
Nuestro sendero espiritual no vale si no creemos que nos está preparando para la muerte.
Cuánto más preparados estemos, más libremente podremos amar lo que no puede ser amado, una vez que las partes oscuras de nuestros corazones hayan sido superadas.
No podemos explicar las tragedias que causan algunas psiques destruídas, pero sí podemos sumergirnos completamente en la compasión que suscitan.
El amor entonces se puede ver como un tsunami que se lleva todas las fuerzas destructoras y autodestructoras y que cura lo que parece incurable.

Más allá de las palabras, abracemos esos corazones rotos de Río en ese amor.
 Laurence Freeman

1 comentario:

María Fernanda Paz dijo...

Hermosísima reflexión: adhiero 100%!
Es verdad que no hay explicación para el mal, pero sí se puede indagar sobre qué enferma tanto a alguien como para arremeter contra la escuela a la que asistió, y matar a la imagen del niño que él alguna vez fue en esa escuela. Tal vez podríamos tomar estos casos, que ya se han convertido en un fenómeno global, para preguntarnos acerca del por qué :¿ por qué contra los niños en la escuela una y otra vez?
Y no se trata de atacar a la escuela ni echarle la culpa de la patología profunda de criminales como este, por quien también, como por sus víctimas,debemos sentir piedad. Se trata de la necesidad de re-pensar la escuela y las emociones que puede llegar a generar en ciertas personas, ya que, insisto, las masacres en escuelas son un fenómeno global de nuestros tiempos.Da para seguir pensando.
Es, sin dudas, el amor "el Río" que todo lo limpia, la cura de todos los males. Es también menester llenar las escuelas de amor.