jueves, 3 de noviembre de 2011

Los niños abortados y su impacto en la mamá, la pareja y la familia



 “Es más fácil sacar al niño del útero de su madre que

 sacarlo de su pensamiento”
Dr. Helmut Willke
Julia tiene 70 años. Una profunda angustia le oprime su pecho. Pide ayuda, y la mirada de amor de su consultora, le posibilita encontrarse con una verdad que estaba guardada en lo profundo de su interior: ha abortado un bebé cuando tenía 20 años.
Llora desconsoladamente, y sale a luz un sentimiento muy grande de culpabilidad.
Se autorreprocha y dice:
-mi alma no tiene paz… han pasado 50 años y todavía lo recuerdo… recuerdo el lugar, la enfermera, el médico… me pregunto ¿cómo sería mi hijo ahora?… nunca más pude tener un hijo… a veces quiero morir yo también… cada aniversario es un suplicio para mí… cuando me casé nunca fui feliz sexualmente, es como si hubiera rechazado mi sexualidad…además nunca se lo perdoné a mi marido… sentía rechazo… nuestro matrimonio se destruyó por esto… yo nunca lo pude superar… a pesar de estar separada nunca dejé de pensar en él, no pude tener una nueva pareja…
El aborto
Aunque la literatura sobre el aborto es abundante, muy pocos hablan sobre el impacto que esto tiene en la psiquis de la mamá.
Si bien esta mamá y papá no pudieron hacer otra cosa en ese momento, este rechazo a la vida del niño, les trae un destino particular.
Se ha observado que estas mujeres que practicaron un aborto, luego rechazan su sexualidad, y rechazan también a la pareja con quien practicaron el aborto.
Además, es muy frecuente la angustia, depresión y sentimiento de culpabilidad al haber rechazado la vida de su hijo.
Impacta negativamente
Las parejas continúan vinculadas después de un aborto y a la vez, lo más probable es que a partir del aborto la relación se destruya.
La mujer necesitará hacer su duelo en profundidad y asumir la responsabilidad y las consecuencias que acarrean haber acabado con la vida que llevaba dentro.
Cuando esto no se hace y la pareja se separa, esta huella creará dificultades en la constitución de una nueva pareja.
En toda la familia
Como vemos, el aborto, más allá de ser un rechazo al niño, impacta negativamente en la mamá de una manera muy fuerte, en la pareja, en esa familia; y desde allí, en la sociedad toda.
Una de las maneras que puede lograrse la sanación de este profundo dolor, es reconociendo a este bebé, es decir, que la mamá pueda darle un lugar en su corazón.
Esta mamá y este papá no pudieron hacer otra cosa en ese momento, pero pasado el tiempo, sí es posible tomar contacto con el alma de ese bebé abortado, y acogerlo y recibirlo en la familia.
Tanto la mujer como el hombre, necesitan darle un lugar en el corazón al bebé abortado. Desde un lugar muy profundo, los tres necesitan volver a unirse en el amor, para liberarse.
Para sanar esa profunda herida
Gracias al método de Bert Hellinger sobre los órdenes del amor, hoy sabemos que aunque uno quisiera hacer desaparecer a una persona, ella sigue estando.
Porque así fue pensada y creada por Dios, y por más que se acabe con su vida, su alma continúa esperando ser recogido, aceptado, tomado, recibido en la familia.
Bert Hellinger, a través de sus observaciones, nos enseña que para que el amor fluya sanamente en una familia, nadie tiene que ser excluido; porque todos tienen derecho a pertenecer. Y el aborto es una forma de exclusión.
Estos niños necesitan ser reconocidos
Los niños abortados necesitan ser escuchados, reconocidos, y su madre también lo necesita recibir en su corazón para calmar el dolor de su alma.
Necesitan unirse en el amor, y vibrar juntos, los vivos y los muertos en la totalidad de la vida.
Para reflexionar
Aunque el aborto no suponga una transgresión de la ley civil, siempre contraría la ley natural, y es muy frecuente que las mujeres que lo practicaron, padezcan problemas emocionales y trastornos depresivos.
Y también podemos decir que el aborto no solo tiene consecuencias negativas para la propia mujer, sino también para su familia y para la sociedad en general.
La espiritualidad nos ilumina el camino
1° ley del amor: todo lo que existe tiene el mismo derecho a estar.
Bert Hellinger
"El derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana y la calidad de persona, como ente susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones comienza en el momento de producirse la concepción"


Del Libro "Camino del Amor", de M. Guadalupe Buttera y Dr. Roberto F. Rè, editorial San Pablo, 2011:

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