lunes, 28 de marzo de 2011

Cuando una persona comete una injusticia con otra

Tiene que hacerse cargo de su culpa y también de las consecuencias




Debemos comprender que si se perjudica a los demás, 
el daño retorna en forma de boomerang, 
y en última instancia se perjudica a sí mismo.

En una pareja que llevaba dos años de relación y uno de convivencia, uno de ellos cometió una injusticia, mintiendo y engañando al otro. Habían acordado juntos el proyecto de formar una familia y de tener un hijo. Cuando la mujer se entera del engaño en el cual estaba inmersa, se encontraba en el sexto mes de su embarazo. 
Sufrió una conmoción muy grande al des-ocultar lo que había comenzado a intuir hacía un breve tiempo, tal es así que le llevó casi diez días poder mirarlo a los ojos al hombre y decirle que se había enterado de su engaño.
Fue muy difícil para la joven mujer embarazada poder digerir la situación. El hombre con quien había concretado su proyecto de formar una familia la había estado engañando y mintiendo todo este tiempo. 

¿Cómo acompañar a los afectados para que un suceso traumático como este se sane o al menos se mitigue?
No es nada fácil transitar una situación de estas características, pero cuando re-conocemos que la mayoría de los problemas o crisis que atraviesa una persona son necesarios para su crecimiento y evolución, y que, más allá de nuestro entendimiento hay una Inteligencia Superior que actúa detrás de todo/todos, podemos acompañar a las personas a des-cubrir la lección que necesita. Para lo cual será necesario ir más allá de toda dualidad, ampliando la mirada sobre lo ocurrido, en el sentido de no quedarnos solo con las circunstancias, sino incorporar e integrar también el resultado, en este caso: una nueva Vida.

Desde esta concepción que intenta elevar la mirada más allá, aquel que ha cometido una injusticia con un otro, tiene que mirarla a los ojos humildemente y decirle (puede hacerse también visualizando a la persona): 

-"He cometido una injusticia contigo. Lo siento. Te doy mi respeto y te doy un lugar en mi corazón". (1)

Solo cuando quien cometió la injusticia lo reconoce y se hace cargo de su culpa y de las consecuencias que trae para él, se generan las condiciones necesarias para que la situación conflictiva pueda ser sanada, o al menos se mitiguen las consecuencias.

En este caso, no solo las consecuencias impactarán a los miembros de la pareja, sino también al hijo de esta relación.

La mujer, en este caso, transitará por diferentes emociones -enojo, rabia, tristeza, bronca-, hasta que pueda aceptar que más allá de las circunstancias dolorosas, el resultado ha sido una vida; y sólo si el hombre se hace cargo del daño que le ocasionó y asume sus consecuencias, ella podrá reconocerlo como padre de su hijo, lo cual aliviará al hijo de cargar con aquello no resuelto entre sus padres:

-"Te respeto como el padre de nuestro hijo, y te doy un lugar en mi corazón" (1)


Quien daña a otro tiene que saber que su culpa no puede ser anulada, 
y que su conducta tiene consecuencias.


Para reflexionar
Un padre ama al hijo si respeta a la madre del hijo.
Una madre ama al hijo cuando respeta al padre del hijo.
Este respeto va más allá si la pareja se ha separado.

(1) basado en la filosofía de Bert Hellinger.

Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, 
y alegría en los que piensan y hacen el bien. 
Prov 12, 20

2 comentarios:

Fernanda dijo...

Excelente esta reflexión tan sentida, María! Y Amén!
Deseo que haya Aceptación y Perdón, y que el Bien ilumine a todos los involucrados en situaciones injustas y dolorosas, que,aunque dolorosas, como siempre vos misma decís, nos traen una Bendición!!!
Un cariño grande,
Fer.

María Guadalupe Buttera dijo...

AMÉN FER!
Los MAESTROS de vida vienen disfrazados de parejas, hijos, amigos, enemigos, jefes, compañeros, circunastancias x resolver, etc.
cariños y feliz semana!