viernes, 4 de marzo de 2011

Cuando prestamos atención a una persona…

La estamos amando


Necesitamos contar con alguien
con quien podamos hablar abierta y confiadamente.

Cuando tenemos dificultades, necesitamos contar con una persona confiable que nos escuche con atención.
Lo que verdaderamente necesitamos no es una respuesta o una solución, sino que nos escuche con su corazón, prestándonos atención.

Si esa persona realmente nos presta atención, nos escucha, cuando nos vamos nos sentiremos más aliviados. Esto genera condiciones para que nos re-conectemos con nuestros propios recursos, con nuestro poder interior y esperanza para solucionar esa situación que nos está causando sufrimiento.

En cambio, si esa persona simplemente nos dio una respuesta o una solución, o nos interrumpió después de unos segundos y comenzó a contarnos algo suyo, en otras palabras, si fue incapaz de prestarnos toda su atención, entonces sentiremos que realmente no nos hemos conectado. En otras palabras que no hemos sido verdaderamente amados.

Cada vez que nos han prestado atención, nos han amado. A veces nos sucede que la rutina diaria de la vida cotidiana nos hace olvidar de este detalle tan importante de la vida familiar, y sin darnos cuenta, dejamos de prestar atención a nuestra pareja y/o a nuestros hijos. Tenemos que estar despiertos para darnos cuenta a tiempo de esto antes que descubramos que el amor ha desaparecido de esa relación; lo cual nos generará mucha angustia.

En nuestros vínculos más significativos no sólo se trata de hacer cosas juntos y tener proyectos, sino de estar conectados verdaderamente. Si no, vivimos con otros pero nos sentimos solos. Amarnos significa que, desde nuestro ser, le estamos entregando nuestra atención plena al otro.

Prestar atención, escuchar realmente, es amar. Claro que como todos sabemos, sacar la atención de nosotros mismos no nos resulta nada fácil. Podemos hacerlo durante un momento y luego nos cansamos.

Aprender a prestar atención es un arte, una disciplina que podemos aprender y practicar cada día. Es realmente el arte de vivir, el arte de amar. Es una disciplina que nos hace vivir en forma más humana.

¡Adelante!

Cuando prestamos atención, a cualquier persona que sea, la estamos amando, porque la atención es amor.
Cualquier trabajo que hacemos con real atención se convierte en un acto creativo y amoroso.
Laurence Freeman


En aquel tiempo, después de que la gente lo había aclamado, Jesús entró en Jerusalén, en el Templo. Y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.
Mc 11,11

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