domingo, 9 de enero de 2011

Todo es para bien





El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña e inhabitada isla. 
El estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara, todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse, y proteger sus pocas posesiones.
Pero entonces un día, después de andar buscando comida, él regresó y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido. El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía “¿Cómo pudiste hacerme esto?”.
Y se quedó dormido sobre la arena. 
Temprano de la mañana del siguiente día, él escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla.
Venían a rescatarlo, y les preguntó: “¿Cómo sabían que yo estaba aquí?”. 
Y sus rescatadores le contestaron: “Vimos las señales de humo que nos hiciste…..” 


Nadie está exento de pruebas en esta vida, 

lo importante es no dejarse aplastar por los acontecimientos,

sabiendo que detrás de todo está Dios. 


Claro que uno no logra esto inmediatamente, y cada uno

reacciona como puede. 


Al principio podemos sentirnos atropellados, apenados, 

lastimados; sí, pero una vez que comprendemos que estas 

dificultades son necesarias para nuestro aprendizaje y 

evolución, nos recuperamos mucho más rápidamente y 

mucho mejor. 

Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
Rom 8, 28

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