viernes, 14 de enero de 2011

Des-cubrir la riqueza del Ser


Que habita en lo profundo de nuestro interior

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino.
Un día pasó por allí un desconocido.
-"Una monedita", murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol.

-"No tengo nada que darle", dijo el desconocido.

Después preguntó:
-"¿Qué es eso en lo que está sentado?"

-"Nada", contestó el mendigo. "Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria".

-"¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?", preguntó el desconocido.

-"No" dijo el mendigo. "¿Para qué? No hay nada dentro".

-"Échele una ojeada", insistió el desconocido.

El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.


"Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material.
Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras llevan den­tro un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer" ECKHART TOLLE

Una vez que te amas a ti mismo incondicionalmente, amarás incondicionalmente a la humanidad.


‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’

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