lunes, 3 de enero de 2011

La felicidad no es una sucesión interminable de placeres...

sino una forma de ser



Según el biólogo y monje budista Matthieu Ricard, la felicidad no es una sucesión interminable de placeres que terminan por agotamiento, sino una forma de ser.
Y si es así, ¿no deberían nuestros hijos aprender en el colegio a ser felices?
¿No es acaso lo que desea cualquier madre o padre de hoy en día?
Para permitir aflorar la compasión y la naturaleza buena que todo ser humano lleva dentro, la ciencia está descubriendo los beneficios de la meditación.

Aprender a meditar puede ayudarnos a convivir con una mente más clara y más hábil a la hora de lidiar con las emociones negativas y fomentar las emociones positivas.

«Cuando veáis que sucede esto,

sabed que el Reino de Dios está cerca»

Lc 21,31

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