martes, 7 de diciembre de 2010

Permitir el dolor, lo transforma

Reprimirlo, negarlo o resistirlo, lo aumenta

La esperanza no es fingir que no existen los problemas.
Es la confianza de saber que estos no son eternos,
que las heridas curarán y las dificultades se superarán.

Nuestra mente habla con palabras, conceptos, creencias incorporadas e interpretaciones.

Nuestro cuerpo habla a través de las sensaciones, emociones y sentimientos.

Si no le prestamos atención o no lo escuchamos, nos habla un poco más alto. Y sí lo ignoramos, nos grita para hacerse escuchar!

En lo profundo de nuestro ser interior, habita una Inteligencia Superior que sabe lo que es necesario sanar y transformar en nosotros, y la puerta de entrada a ella es a través de las emociones, sentimientos y sensaciones del cuerpo.

En nuestros libros de la Colección Salud Integral, de la Editorial San Pablo, conjuntamente con el Dr. Roberto Ré, abordamos el proceso que nos ayuda a contactar con esta Inteligencia Superior que habita en lo profundo del interior de cada uno de nosotros.

Si realmente queremos Despertar y Crecer, necesitamos darle espacio a nuestras emociones y sentimientos, y realizar el trabajo necesario para conectar con nuestro ser esencial y comprender el mensaje que nos quiere regalar para continuar nuestro proceso de evolución. Veamos esta propuesta:

Permitir el dolor

1.- Realiza tres respiraciones de manera consciente y en total presencia recorre tu cuerpo para encontrar qué sensación hay en él y que te hace sentir incómodo/a.

2.- Conecta con el pensamiento, sentimiento o sensación que esté ligada a ello. Por ejemplo: frustración, tristeza, miedo, enojo, rabia, rencor, remordimiento, etc

3.- Permite sentir esas emociones, dales espacio haciendo tu mente a un lado lo más posible.

4.- Ayuda a tu cuerpo a sentir lo que se presenta, focaliza en ello intensificándolo y amplificándolo.

5.- Respira suavemente a lo largo de todo este trabajo personal.

6.- Encuentra y emite el sonido que tu cuerpo quiere expresar en este momento, a veces un grito, un suspiro, etc.

Si estás pasando por un momento difícil, repite estos pasos tantas veces como sea necesario durante el día.
A medida que te permites sentir el dolor de esta manera, lentamente experimentarás la disolución del mismo, transformándose este en una fuerza especial al servicio de la Vida.

¡Adelante! ¡Te deseo lo mejor!

 
«Todos somos oveja y pastor»
 san Josemaría Escrivá

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