miércoles, 10 de agosto de 2011

Tomar conciencia de nuestra prosperidad


Existen formas de tomar conciencia de nuestra prosperidad, una de ellas es responder a las siguientes preguntas: 
¿Puedes ver, oír y hablar? 
¿Puedes caminar, moverte alrededor tuyo y hacer cosas por ti mismo? 
¿Comiste hoy? ¿Ayer?
¿Todos los días de la semana pasada? 
¿Puedes descolgar un teléfono? 
¿Encender una luz? 
¿Meter una llave en una puerta y tener un lugar para dormir? 
¿Están tus pies adecuadamente cubiertos? 
¿Tienes algo que ponerte para vestir?
¿Están funcionando tus pulmones y tus riñones? 
¿Puedes respirar sin necesidad de ayuda? 
¿Puedes mover tus manos, tus brazos, tus piernas y hacer las cosas que quieres hacer? 
¿Hay alguien que te ayudaría si necesitaras ayuda? 
¿Hay alguien de quien recibes amor? 
¿Hay alguien que conoces que estará ahí sin importar lo que hayas hecho? 
¿Puedes reírte cuando quieres? 
¿Llorar si necesitas hacerlo?
¿Te permite tu mente saber la diferencia entre estas dos cosas? 
¿Hay un árbol al que puedas tocar?
¿Una flor que puedas oler? 
¿Puedes detenerte bajo de los rayos del sol y sentirlos? 
Da gracias por cada "sí" que puedas dar y recuerda agradecer lo mucho que ya posees.

Si hay algo que quieres ser, tener o hacer, sólo hay un camino seguro para averiguar si puedes tenerlo. ¡Actúa! 
Todas las cosas que tú quieres tener; los lugares a los que quieres ir; las cosas que quieres experimentar; están esperando ansiosamente por ti. 
Es tu responsabilidad hacerlas. ¡Actúa!
Di lo que tengas que decir. 
Haz lo que tengas que hacer. 
Pide lo que quieres, exactamente de la forma en que lo quieres. No aceptes una primera respuesta negativa. Actúa. 
Todo lo que recibes es lo que das, así que da tanto como puedas. Actúa. 
Si estás satisfecho, pero todavía hambriento por algo que está en alguna parte, ¡muévete hacia ese objetivo! ¡Actúa por lo que crees!. 
Ponte a trabajar por lo que son tus principios. Ponte a trabajar sólo para probarte a ti mismo que puedes hacerlo. 
Piénsalo de esta forma: lo peor que puede suceder es que acabes en el mismo lugar donde empezaste, pero habiendo actuado.
El mundo es verdaderamente abundante. 
Hay suficientes árboles para dar sombra y para crear oxígeno. 
Hay suficiente hierba sobre la cual caminar.
Hay suficiente agua para nadar, para pescar y para alimentar a los
animales del mundo entero. 
Hay suficiente sol para brillar sobre cada persona. 
Hay suficientes animales, plantas y minerales para alimentar a todos y a todo. Verdaderamente hay suficiente para todos nosotros. 
Podemos tener tanto como queramos si tenemos fe, valor, determinación y
perseverancia.
Nuestros pensamientos son los instrumentos con los que creamos. 
Si nos acercamos a la vida con la actitud adecuada extraeremos el premio. Debemos recordar que nuestras experiencias pueden ser vividas como una carga. 
Son una realidad, pero si queremos avanzar en la vida abundantemente, debemos desempacar, seleccionar y distribuir esa carga en sus lugares adecuados.
Debemos hablar de lo que tenemos, sabiendo lo que hay en abundancia.
Debemos dar gracias por la abundancia universal, permitiendo que el mundo
sepa que estamos abiertos y listos para recibir cuantas cosas buenas estén
disponibles para nosotros más allá de cualquier limitación.

Frederic Solergibert i Sorni

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