domingo, 13 de marzo de 2011

Todos somos parte de la raza humana

Implicados en un único proceso de evolución

                                          
El ser humano atraviesa una experiencia común a todos los de su especie,
pero especial como una vivencia individual.

El ser humano nace lleno de potencialidades, frágil y necesitado
El ser humano nace lleno de potencialidades, frágil y necesitado.
Y para sobrevivir, necesita la atención de su familia.
Sus potencialidades podrán madurar o frustrarse, según cómo sean las condiciones del hogar que lo acobija; o bien sobrevivir si encuentra alternativas resilientes .

Crece con el amor y cuidado de su familia
Luego, a medida que crece, crece también su círculo de vínculos.
Se socializa, comienza a relacionarse en otros medios, con otros adultos o pares, y así, amplia su entorno, aprende, conoce, se reconoce a sí mismo, se desarrolla, crece y madura.

Construye su identidad
Así, se va construyendo su identidad personal, adopta ciertos modelos que le resultaron significativos, los enriquece con su impronta personal y con sus propias experiencias personales.
Sigue creciendo, participa y se compromete en ciertos ámbitos sociales.

Acumula experiencias
Acumula experiencias, madura, crece y algunos perciben la necesidad de trascender, aportando a otros lo aprendido, lo obtenido y enriquecido a las nuevas generaciones, que a su vez, renuevan los procesos y dan continuidad a la especie humana.

Al ritmo que la vida misma le impone
Cada uno desde su propio lugar y al ritmo que la vida misma le impone, nos vinculamos, nos nutrimos, nos cohesionamos, nos construimos y nos transformamos los seres humanos.
Así hemos llegado hasta aquí.

De igual manera la humanidad crece y evoluciona
Apoyados por los nuevos conocimientos científicos y por una conciencia de ser uno como humanidad, de crecer unidos de generación en generación, experiencia tras experiencia, comienza a manifestarse como un impulso a profundizar nuestros vínculos, unirse, fecundarse, fortaleciéndose así, el tronco original del gran árbol de la vida.

Y los adultos somos responsables de transmitir nuestros conocimientos
Como humanidad, entramos en un nuevo círculo creciente en el que nos toca aprender a convivir, asumiendo que somos todos parte de la raza humana, y que todos estamos implicados en un único proceso de evolución.

A los generaciones más jóvenes
Los adultos somos responsables de transmitir a los generaciones más jóvenes nuestros conocimientos, con amor, generosidad, desapego y gratitud, sean o no nuestros hijos.
Pues de esta manera se vive y se transmite un sentido de responsabilidad sobre el patrimonio acumulado de la humanidad, y la responsabilidad de continuar cuidándolo y mejorándolo.

Para reflexionar
En la sociedad, todos los adultos somos responsables de la transmisión de nuestros aprendizajes a las nuevas generaciones.

Espiritualidad
El Amor es el hilo invisible que cohesiona todos los niveles de la realidad.



"Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía
que nos permita compartir la tierra"
Gabriel García Márquez


2 comentarios:

Fernanda dijo...

Me siento cohesionada por un hilo invisible en un círculo creciente y transmitiendo experincias. Y nutrida por este fenómeno maravilloso, me hallo más fecunda, más plena y más agradecida.
¡Gracias María!

Un abrazo,

Fer.

María Guadalupe Buttera dijo...

es la maravillosa experiencia de "dar" de aquello que hemos logrado x la propia experiencia... en este acto de "dar" uno toma conciencia de todo lo aprendido, logrado, transitado... y eso plenifica... seguimos en sintonía compartiendo vivencias... y sintiendo la compañia de otros en el camino... cariños! =)