domingo, 5 de junio de 2011

Ver a nuestros padres con otros ojos

Meditación (adaptada de Bert Hellinger)
Comparemos las imágenes internas que tenemos de nuestra madre con lo que ella realmente era.
Veamos lo que ella ha llevado por nosotros, por nuestra vida.
El embarazo, nueve meses. Tenía conciencia del riesgo inherente a ello.
Estuvo con aprensión con respecto al parto, con respecto a la salud del niño.
Tuvo dudas por su capacidad a hacerse cargo toda una vida de un niño quizá discapacitado. Todos estos pensamientos le cruzaron por la mente.
A todo dijo que sí, en armonía con un movimiento del espíritu, y con amor.

Luego, nacimos, en los dolores del parto. Junto a nuestro padre, ella nos ha contemplado. Ambos se maravillaron por la creación de Dios. Estábamos allí enteros, tanto como ellos estaban enteros al servicio de esta nueva vida.

De la misma manera, en cierto modo recién nacidos ahora, miramos a nuestra madre a los ojos y, a su lado, a nuestro padre. Ellos se miran y dicen:”Nuestro hijo”. Ellos saben, en la profundidad de su alma, lo que les ha costado tenerme como hijo. Durante años se han preocupado por nosotros y por nuestras necesidades. Si teníamos hambre, ahí estaban. Si estábamos cansados, ahí estaban. Si teníamos miedo, ahí estaban. Si estábamos enfermos, ahí estaban. Siempre y durante muchos años, ahí estuvieron.

Ahora, apartamos las tres imágenes que teníamos de nuestra madre. Las dejamos a un lado y miramos a nuestra madre y a nuestro padre con reverencia. Dios está presente en ellos, con todo su poder y amor.
De esta forma, los tomamos en nuestro corazón, padre y madre, y así sentimos felicidad.

Con este amor en el corazón crecemos, humildemente, aprendemos a amar como nuestro padre y madre, y hacemos felices a otros. Tenemos fuerzas para hacer nuestro propio camino, mirar hacia adelante, hacia la Vida y estamos a su servicio.

Todo el amor comienza con los padres.
Sólo donde se logra el amor hacia los padres, sobre todo el amor a la madre, se logran más tarde todas las otras relaciones.

Texto adaptado de Bert Hellinger, filósofo alemán que ha descubierto aspectos esenciales de las relaciones humanas que permiten superar muchas limitaciones de nuestro amor.

No es posible amarse a uno mismo tal como es
si uno no ama a sus padres tal y como son.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Maria Guadalupe no tengo palabras para agradecerte cuanto aprendi con vos,MIL GRACIAS en nombre mio y de tanta gente a la q dia a dia le haces tanto bien con tus palabras ,gracias por compartir tus conocimientos con tanta gente q lo necesita,un beso gigante.
Andrea

María Guadalupe Buttera dijo...

gracias ANDREA!!! que alegria!!! el AMOR debe FLUIR!!! no podemos guardarlo!!! que lindo!!!