En ésta página intento compartir experiencias y aprendizajes propios, y de algunos procesos que acompaño en el Camino. Desde un paradigma espiritual que honra los procesos vitales, y permite sintonizar con el amor maduro, sano y al servicio de la Vida. Y disfruto con ello. Quien quiera disfrutarla, es bienvenido. De alma a alma. María Guadalupe Buttera
«Nosotros no podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oído» Hch 4,20
"Despiértate y Cristo te iluminará" Ef 5, 14
Si ésta página te gusta, te hace bien y deseas colaborar económicamente para su sostenimiento, puedes comunicarte al mail mbuttera@gmail.com

miércoles, 27 de julio de 2011

Ocuparnos de nuestros propios asuntos

Para no desperdiciar la energía vital


Una gran parte de nuestras ansiedades
proviene de inmiscuirnos en asuntos que no nos corresponden.

Si observamos nuestros pensamientos, vemos que muchas veces tienen que ver con asuntos de otros. Veamos, hay tres tipos de asuntos: los míos, los tuyos y los de Dios. ¿Cuáles serían «los asuntos de Dios»? Todo aquello que escapa a mi control, al tuyo y al de cualquier otra persona.

Cuando nuestros pensamientos giran alrededor de otro, por ejemplo: “deberías actuar de tal manera…”, “necesitas cambiar ese trabajo que te oprime”, “quiero que seas más alegre”; este tipo de pensamiento ¿tiene que ver conmigo, con el otro o con Dios? Vemos que este tipo de pensamiento se inmiscuye en la vida de un otro, y muchas veces creemos que es bueno hacerlo, pero podemos preguntamos ¿esto fortalece o debilita al otro?, ¿a mí?, ¿y a la relación?

Por otro lado, cuando nuestra preocupación va dirigida hacia lo que sucede en el mundo, como terremotos, inundaciones, guerras, etc., ahí nos estamos inmiscuyendo en los asuntos de Dios.

Cuando nos inmiscuimos en los asuntos del otro o en los de Dios, nos desviamos de nuestro propio centro, nos separamos del instante presente, nos separamos de nosotros mismos; y solemos experimentar una sensación de vacío y/o soledad. Vemos también, como estos sentimientos están al servicio de Algo Grande que nos envía mensajes para que retornemos a nuestro centro, nuestro ser verdadero.

Muchas veces sucede que estamos atrapados en esta trampa de preocuparnos por asuntos que no nos corresponden, en vez de poner nuestra energía vital en nuestro propio proyecto de vida, y luego nos preguntamos por qué nuestros sueños no se cumplen.

Después de todo, ¿quién soy yo para pensar qué es lo mejor para el/los otros? Hacerlo me conduce a perderme en el otro y desviarme de mi propio camino de vida. Y hasta muchas veces, en nombre de un amor mal comprendido, nos preocupamos por otro/s, llenándonos así de tensión, ansiedad, miedos, y debilitándolo al otro también!

Dios está detrás de todo y todos, y sabe muy bien qué es lo mejor para cada uno, en cada tramo del camino. Antes de tratar de resolver los problemas a los otros, debemos ocuparnos de nosotros mismos. Incluso muchas veces esto de ocuparse del otro es una manera de escapar de lo propio. ¡Y después nos quejamos!

Conocernos, saber qué es lo adecuado para mí, conocer nuestra misión en la vida, direccionar nuestras energías en ello, y dejar de preocuparnos e inmiscuirnos en los asuntos que no nos corresponden, es esencial para lograr paz interior. Solo cuando he transitado este camino puedo estar disponible para acompañar a otro, facilitar un proceso de sanación o de crecimiento y desarrollo personal; confiando que dentro de ese ser habita la Verdad, la Luz, y que acompañarlo a su encuentro puede ser útil mi ayuda.

Conociendo estos diferentes ámbitos, el mío, el tuyo y el de Dios, es posible discernir y ocuparnos activamente de lo que “sí” depende de nosotros, tornándonos así, más efectivos y al servicio de la Vida.

Trabajo Personal
La próxima vez que sientas ansiedad o incomodidad, pregúntate de quién son los asuntos en los que te estás ocupando mentalmente. Esa pregunta puede ayudarte a volver a tu propio centro, a re-conectar con el presente.

Para tener en cuenta
Ocuparse de los propios asuntos nos libera de la fantasía que podemos cambiar, sanar o salvar a otros.
Y después de un tiempo de practicar esto, quizá descubramos que nuestra vida funciona perfectamente por sí misma.

¡Adelante! ¡Ocúpate de tus propios asuntos para no desperdiciar tu energía vital!

Confiando en los procesos de la Vida:
"Dejo en tus manos a .............................
y me inclino ante lo que Tú haces"
¡La Vida conduce todo y todos!

“Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos"
Lc 12, 37

martes, 26 de julio de 2011

Sobre la Escucha Activa

Sensible, precisa, y que no juzga al interlocutor.

Del libro de Carl Rogers (1) "El camino del ser". Editorial Troquel-Kairós, Buenos Aires, 1989.

"Lo que realmente me disgusta de mí mismo es no ser capaz de oír a otra persona por creer estar seguro con antelación de lo que se propone decir, y no escucharle.

Sólo después me doy cuenta de que he oído lo que ya había decidido que diría; no he logrado escucharle.

O todavía peor: hay ocasiones en que me doy cuenta de que estoy intentando tergiversar el mensaje para que diga lo que yo quiero y que es lo único que finalmente oigo.

Esto puede ser algo muy sutil y lo logro con sorprendente pericia.

Sólo con tergiversar ligeramente sus palabras, modificando apenas su significado, puedo lograr no sólo que parezca decir lo que deseo oír, sino que sea la persona que yo quiero que sea.

Sólo cuando me doy cuenta, a través de sus protestas o porque yo gradualmente reconozco que sutilmente le he estado manipulando, siento asco de mí mismo.

También sé, por haber sido receptor en semejante situación, lo frustrante de que a uno se le reciba por lo que no es, de que se oiga lo que no ha dicho.

Esto crea ira, confusión y desilusión.

Esta última manifestación nos conduce directamente al próximo aprendizaje que deseo compartir con ustedes.

Me siento terriblemente frustrado y me encierro en mí mismo, cuando intento expresar algo que es profundamente mío, que forma parte de mi mundo íntimo y privado, y mi interlocutor no me comprende.

Cuando tiento la suerte arriesgándome a compartir algo muy personal con otro individuo y el mensaje no se recibe ni se comprende, la experiencia es sumamente deprimente y melancólica.

He llegado a creer que dichas experiencias convierten a ciertos individuos en psicóticos.

Les inducen a abandonar toda esperanza de que alguien les comprenda.
Cuando llegan a este punto, su propio mundo interno, cada vez más grotesco, se convierte en el único lugar donde pueden vivir.

Ya no pueden participar en experiencias humanas compartidas.

Simpatizo con ellos porque sé que cuando intento compartir algún aspecto emocional de mí mismo -que es privado, preciado y tentativo- y la comunicación es recibida con evaluaciones, palabras tranquilizadoras y distorsión de su significado, siento un fuerte
deseo de exclamar: '¡Es inútil!'. Entonces, uno sabe lo que es estar solo.

Con lo que les he dicho hasta estos momentos, habrán comprendido perfectamente que para mí es terriblemente importante que en una relación se escuche de una forma creativa, activa, sensible, precisa, y sin juzgar al interlocutor.

Considero importante ofrecerlo y, especialmente en ciertas ocasiones de mi vida, ha sido de vital importancia recibirlo.

Siento que he crecido dentro de mí mismo cuando lo he ofrecido, y estoy seguro de haber crecido, haberme liberado, cuando he sido escuchado de ese modo"


"El que tenga oídos, que oiga"
Mt 13, 43


lunes, 25 de julio de 2011

Declaración de Estima de Uno Mismo

Yo Soy Yo
Por Virginia Satir


En todo el mundo no hay nadie como yo.

Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo.

Por lo tanto, todo lo que surge de mí es verdaderamente mío porque yo sola lo escogí.

Soy dueña de todo lo que me concierne:

De mi cuerpo, incluyendo todo lo que hace;

mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas;

mis ojos, incluyendo las imágenes de todo lo que contemplan;

mis sentimientos, sean lo que sean, ira, gozo, frustración, amor, desilusión, excitación;

mi boca, y todas las palabras que de ella salen, corteses, tiernas o rudas, correctas o incorrectas; mi voz, fuerte o suave,

y todas mis acciones, ya sean para otros o para mí misma.

Soy dueña de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores. Soy dueña de todos mis triunfos y logros, de todos mis fracasos y errores.

Como soy dueña de todo mi yo, puedo llegar a conocerme íntimamente. Al hacerlo, puedo amarme y ser afectuosa conmigo en todo lo que me forma.

Puedo así hacer posible que todo lo que soy trabaje para mi mejor provecho.

Sé que hay aspectos de mí misma que me embrollan, y otros aspectos que no conozco.

Mas mientras siga siendo afectuosa y amorosa conmigo misma, valiente y esperanzada, puedo buscar las soluciones a los embrollos y los medios para llegar a conocerme mejor.

Sea cual sea mi imagen visual y auditiva, diga lo que diga, haga lo que haga, piense lo que piense y sienta lo que sienta en un instante del tiempo, esa soy yo.

Esto es real y refleja donde estoy en ese instante del tiempo.

Más tarde, cuando reviso cuál era mi imagen visual y auditiva, que dije y que hice, que pensé y que sentí, quizá resulte que algunas piezas no encajen.

Puedo descartar lo que no encaja y conservar lo que demostró que si encaja.

E inventar algo nuevo en vez de lo que descarté.

Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer.

Tengo las herramientas para sobrevivir, para estar cerca de otros, para ser productiva, y para encontrar el sentido y el orden del mundo formado por la gente y las cosas que me rodean.

Soy dueña de mí misma,

Y por ello puedo construirme.

Yo soy yo y estoy bien.

viernes, 22 de julio de 2011

Amar en Libertad


Cuando sintonizamos con el Amor que habita en nuestro interior, emanamos una belleza especial. 

Irradiar el Amor que nos habita internamente requiere un trabajo personal sobre Nuestra Vida Emocional (1). 

Cuando nos hacemos cargo de nosotros mismos y comenzamos un profundo trabajo sobre nuestro interior, recorriendo nuestros miedos, enojos, duelos, envidias, etc., y trabajamos con compromiso sobre ello, comenzamos a re-conectar con nuestro verdadero Ser; y este nos guía al encuentro con la Verdad y el Amor que nos habita a todos en lo profundo de nuestro interior.

Y así, dejamos atrás las incomprensiones, las manipulaciones y las desviaciones que suelen estar presentes en las relaciones amorosas.

El trabajo interior de nuestras emociones produce el re-encuentro con esa belleza interior que habita todo ser, y esta comienza a irradiarse hacia lo exterior.

De esta manera, es posible re-encontrar los caminos de libertad en el amor, ya no es necesario seducir a nadie, porque el encuentro con nuestro Ser esencial nos vuelve encantadores y magnéticos naturalmente.

Desde esta autenticidad y encuentro con el poder del Amor, tomamos conciencia de nuestro valor verdadero y dejamos atrás los deseos de cambiar al otro, de controlarlo/a y decidir por él/ella; y nos volvemos receptivos a todos los regalos que la Vida nos ofrece a cada momento.

Tu belleza es fruto del tiempo que has dedicado al trabajo interno de purificación.

¡Concédele tiempo a la alquimia de tu transformación y toma las riendas de tu poder interior!

(1) Libro Nuestra Vida Emocional, de M. G. Buttera y Dr. R. F. Ré, Ed. San PAblo, 2008.

«¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? 
Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. 
Quien tenga oídos para oír, que oiga»
Mc 4,21-25

«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras»
Jn 20,18

miércoles, 20 de julio de 2011

Amistad entre mujeres = ¡Salud!

He recibido este texto por mail y me encantó! lo comparto porque coincido plenamente y desde mi propia experiencia, con lo que expresa:
La última disertación iba sobre la conexión mente-cuerpo -la relación entre el estrés y el malestar físico.

El orador (jefe de psiquiatría en Stanford) dijo, entre otras cosas, que una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es relacionarse con una mujer, mientras que una mujer, la mejor cosa que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas.

Al principio, todo el mundo se rió... pero hablaba en serio.

Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida.

Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" las ayuda a fabricar más serotonina, un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar.

Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades.

Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces.

Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Comparten eso con sus hermanas y compañeras, amigas y evidentemente, es muy bueno para su salud.

El orador dijo que dedicar tiempo a estar con una amiga es tan importante para la salud general como ir al gimnasio.

Hay una tendencia a pensar que cuando están "haciendo ejercicio" benefician el cuerpo, pero que cuando están hablando con amigas, están perdiendo el tiempo y deberían estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto.

De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡¡es tan nocivo para la salud física como fumar!!

Por lo tanto, cada vez que estés charlando con una amiga, date unos golpecitos en la espalda y felicítate por estar haciendo algo útil para tu salud. De hecho, las mujeres son muy, muy afortunadas.

¡Brindemos por la amistad con las amigas!

«Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir (…); o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca»
San Josemaría

martes, 19 de julio de 2011

LA COMPRENSION AMOROSA

"Nada hiere más que la incomprensión,
porque significa negar nuestra identidad"
Hermann Keyserling  (Filósofo alemán. 1880-1946)














por Roberto Assagioli, psiquiatra italiano transpersonal.

"Cuando insistentemente consideremos que nosotros y los demás somos realmente almas, que procuran manifestarse a través de las personalidades más o menos imperfectas, ciegas y rebeldes y que constituye el propósito inmediato más importante para el que estamos aquí, y si percibimos que las almas no son entidades separadas y aisladas, y tratamos de comprender esta unidad a través de la conciencia y actividad grupales, entonces nuestra actitud y conducta hacia nuestros semejantes cambiará radicalmente.

Así presentiremos detrás de cada individuo el alma aprisionada, afluyendo hacia él nuestro reconocimiento y amor; comprenderemos cuán inútiles y fundamentalmente erróneos son la critica, el menosprecio, la envidia y el antagonismo, y que lo único acertado es derramar nuestro amor y comprender sus problemas y luchas.

Pero la unidad esencial de todas las almas no excluye las diferencias de cualidades entre ellas además de las obvias diferencias que existen en la apariencia personal..."

Roberto Assagioli.

"...aquí hay algo más que la sabiduría de Salomón"
Mt 12, 42

viernes, 15 de julio de 2011

Antes de juzgar a una persona...

camina tres lunas con sus mocasines
Proverbio Indio

"Cuando algo ocurre lo único que está en nuestro poder es nuestra actitud hacia ese suceso; podemos aceptarlo o rechazarlo.
Las cosas y las personas no son lo que deseamos que sean ni lo que aparentar ser: son lo que son"
Epicteto, filosofo griego.

Recuerdo un «minicambio» de paradigma

por Steven Covey, en su obra "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva"

Un domingo por la mañana en el metro de Nueva York.
La gente estaba tranquilamente sentada, leyendo el periódico, perdida en sus pensamientos o descansando con los ojos cerrados.
La escena era tranquila y pacífica.

Entonces, de pronto, entraron en el vagón un hombre y sus hijos.
Los niños eran tan alborotadores e ingobernables que de inmediato se modificó todo el clima.

El hombre se sentó junto a mí y cerró los ojos, en apariencia ignorando y abstrayéndose de la situación.
Los niños vociferaban de aquí para allá, arrojando objetos, incluso arrebatando los periódicos de la gente. Era muy molesto. Pero el hombre sentado junto a mí no hacía nada.

Resultaba difícil no sentirse irritado.
Yo no podía creer que fuera tan insensible como para permitir que los chicos corrieran salvajemente, sin impedirlo ni asumir ninguna responsabilidad.
Se veía que las otras personas que estaban allí se sentían igualmente irritadas.
De modo que, finalmente, con lo que me parecía una paciencia y contención inusuales, me volví hacia él y le dije:
-«Señor, sus hijos están molestando a muchas personas. ¿No puede controlarlos un poco más?».

El hombre alzó los ojos como si sólo entonces hubiera tomado conciencia de la situación, y dijo con suavidad:
-«Oh, tiene razón. Supongo que yo tendría que hacer algo. Volvemos del hospital donde su madre ha muerto hace más o menos una hora. No sé qué pensar, y supongo que tampoco ellos saben cómo reaccionar».

¿Puede el lector imaginar lo que sentí en ese momento?
Mi paradigma cambió.
De pronto vi las cosas de otro modo, y como las veía de otro modo, pensé de otra manera, sentí de otra manera, me comporté de otra manera.
Mi irritación se desvaneció.
Era innecesario que me preocupara por controlar mi actitud o mi conducta; mi corazón se había visto invadido por el dolor de aquel hombre.
Libremente fluían sentimientos de simpatía y compasión.
-«¿Su esposa acaba de morir? Lo siento mucho... ¿Cómo ha sido? ¿Puedo hacer algo?»

Todo cambió en un instante.


"Todo el propósito de esta vida es restaurar la salud, el ojo del corazón, por el cuál Dios puede ser visto"
San Agustín

«Misericordia quiero y no sacrificio»

miércoles, 13 de julio de 2011

El amor se expresa en diferentes aspectos

"Hemos criminalizado tanto el goce que le hemos quitado el valor potencialmente sagrado al placer”
Claudio Naranjo

El amor tiene tres aspectos
Tenemos un cerebro reptiliano, un cerebro mamífero, y un cerebro moderno, humano, que tienen que ver con el deseo, el sentir y el pensar, respectivamente. Y que están relacionados con tres aspectos del amor.

Un aspecto del amor es disfrutar del gozo y el placer
Hay un aspecto del amor que tiene como centro el goce, el placer. Así como las plantas sabiamente buscan la luz, el ser humano se orienta a la búsqueda de aquello que le provoca placer y goce.

Es sabiduría organísmica
Esta es parte de nuestra sabiduría organismica, que muchas veces se encuentra bloqueada, cuando no sabemos lo que queremos.
Es la parte que nos conecta con el placer y el goce.

Otro aspecto del amor es el amor fraterno y solidario
El otro aspecto del amor es el amor al otro, el amor que ve un "tu", y que le da al otro la calidad de "igual a mi".

Y un tercer aspecto de amor es el amor a lo divino
El tercer aspecto del amor es el amor a lo divino, un amor que va más allá de la religión, y es el amor a los valores universales: el amor a la vida, a la justicia, a la prudencia, a la templanza, la compasión. Es un amor que admira, contempla y tiene devoción por el bien.

Cada uno de estos aspectos del amor es necesario
Algunas personas se inclinan más a la búsqueda del placer y el goce, otras se vuelcan al amor al prójimo, y otras son más devotas y contemplativas.
Cada uno de estos aspectos del amor es necesario en su justa medida, y para lograr un vida plena y amorosamente equilibrada necesitamos tener en cuenta cada uno de ellos. De lo contrario, habrá una insatisfacción interior que se traducirá exteriormente.

Excluir alguno de ellos tiene un costo elevado
Si una persona piensa solo en su propio placer, sin mirar al otro, sin inclinarse hacia él, sin mirar los valores del otro, de esta manera se aleja de los principios universales y esto se paga caro, con infelicidad y a veces hasta con enfermedad.

Disfrutar, servir y guiarse por valores universales
Si una persona no se permite disfrutar y gozar, sus necesidades insatisfechas se verán reflejadas en su carácter y en su rostro amargo.
Por último, no es posible pensar en vivir solo contemplando y dedicando nuestra vida al otro, ya que estaríamos negando una parte humana tan necesaria como las otras dos.

Es esencial en el ser humano
Estos tres aspectos son esenciales en el ser humano y es necesario integrarlos para una vida plena y amorosa: la capacidad orgánica del placer, la capacidad solidaria, y la capacidad de respeto a los valores universales.

Un camino de auténtica felicidad
Y sobre este último aspecto es importante destacar que una persona madura adhiere a ellos a partir del conocimiento y comprensión que los valores universales son el camino a la autentica felicidad, y ya no por una imposición de lo que "debe ser".

Para reflexionar
"Las antiguas tradiciones nos recuerdan que el mundo que nos rodea no es nada más y nada menos que el espejo de lo que hemos hecho en nuestras vidas, lo que sentimos acerca de nuestro relación con nosotros mismos, entre sí y, en última instancia, Dios.
La evidencia científica sugiere ahora exactamente lo mismo: Lo que hay en nuestro interior es llevado al mundo más allá de nuestros cuerpos"
Gregg Braden

martes, 12 de julio de 2011

Sobre el amor de pareja



Uno mira a su pareja y dice: "yo solo te acompaño"... acompañar, solo acompañar, es el regalo más grande de la vida.... y que uno pueda decir: acompaño a alguien que permanente es hermoso...
Bert Hellinger

domingo, 10 de julio de 2011

Nuestras elecciones...

Dios crea caminos no laberintos... 
Es el caminante el que decide cuál tomar...


La felicidad tiene algo que ver con la evolución interior.

Cuanto más crecemos interiormente, más plenos nos sentimos.

sábado, 9 de julio de 2011

¡Gracias Facundo Cabral!

LA VIDA
por Facundo Cabral  
Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro) encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra.
Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices. 
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.
Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde. 
Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. 
Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa. 
De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo le puedes decir basta a la mujer que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. 
Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.
Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. 
Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. 
Vive de instante en instante porque eso es la vida.
Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? 
Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere.
Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto? 
En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.
Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no 
desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. 
Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.
El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. 
Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia.
Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida.

Poquito a poco entendiendo, que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminá pa ir creciendo ♪

miércoles, 6 de julio de 2011

La Sencillez de Ser

Nos conduce a la Plenitud de la Vida
Aprender a meditar
Recuerda cuando aprendiste a manejar tu bicicleta.
Como primero era necesario aprender a mantener el balance y conducir derechito hacia adelante.
¡Y qué bella sensación de libertad y armonía cuando lográbamos mantener el balance y no salirnos del camino!
Algo similar ocurre con la meditación.
Al igual que el aprender a manejar una bicicleta, necesitamos tener la voluntad de querer aprender.
Tener la voluntad de concentrarnos.
Y dirigir nuestra energía en la sencilla tarea de mantener el balance y manejar con seguridad en la misma dirección, como cuando manejábamos la bici.

Es volver a nuestro centro
Claro que hoy es un verdadero desafío la sencillez.
Porque muchos piensan que si algo es sencillo, no vale.
Y aprender a meditar, “estar en el medio”, volver a nuestro centro, es algo muy sencillo.
Es dejar atrás las distracciones, para poder concentrarnos en lo esencial.
Para estar en armonía y en libertad.
Es reconocer profundamente las posibilidades que tenemos cada uno de nosotros.
Es abrirse a la realidad que solamente podemos descubrir y encontrar en la profundidad de nuestro ser.
Para ello, necesitamos aprender a estar en un profundo silencio.
Y para lograr este silencio es necesario dedicar tiempo, energía y amor.

Un camino de sencillez y silencio
Y ¿qué hacemos en este tiempo?
Pues nos sentamos de manera cómoda, buscando una posición confortable en la que puedas quedarte quieto durante un tiempo.
Luego, repetimos interiormente nuestra palabra sagrada, nuestro mantra (ej. ven Jesús, o ven Espiritu Santo).
Todo un arte. Evitamos desviarnos del camino, resonamos la palabra en nuestro corazón, y esta resonancia va abriendo niveles elevados de conciencia, que no es posible sintonizar cuando no hay silencio o estamos distraidos.

Desde la superficie a la profundidad
Es un proceso, un aprendizaje para ser.
Para ser tú mismo y entrar al regalo que Dios te dio: tu propio ser, su creación.
Esto lo vamos comprendiendo de a poco.
Estar en armonía con uno mismo, nos conduce a estar en armonía con toda la creación y con nuestro Creador.

Que nos conduce a nuestro ser
Así vamos aprendiendo a que ninguna acción tiene sentido profundo si no surge de nuestro ser.
De las profundidades de nuestro ser.
Y el camino que nos lleva a la profundidad de nuestro ser es precisamente la meditación.
Nos lleva de la superficie a la profundidad.
Este aprender a ser, es aprender a ser una persona en plenitud, a vivir en plenitud.
Es vivir a partir de nuestro centro. En la eterna renovación de nuestro origen.
Es vivir a partir del espíritu que se deriva de la mano creadora de Dios.

Y nos llena de la energía del amor
Con nuestra meditación diaria iremos reconociendo a nuestro guía.
A medida que vamos llegando al centro de nuestro ser, entrando en nuestro corazón, un guía nos recibe.
Somos bienvenidos por aquel que nos llama personalmente a nuestra plenitud de vida, armonía, unidad y una energía divina que encontramos en nuestro propio corazón, en nuestro propio espíritu.
Esa es la energía de toda la creación.
Y como lo dijo Jesús, mi guía, es la energía del amor.


Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca.
Mt 10, 7

martes, 5 de julio de 2011

Vivir desde la Verdad

Implica vivenciar nuestras experiencias humanas Despiertos y Conscientes
Todos tenemos partes nuestras que juzgamos porque creemos que hicimos algo mal, y a veces somos muy duros con nosotros mismos. 

La mente juzga como "malo" algo que hicimos, pero en verdad sucede que estamos teniendo una experiencia, una vivencia humana. 

Somos  humanos y como tales nos enojamos, nos  ponemos  tristes, somos egoístas, somos  amorosos, somos  generosos, lo  somos  todo.

Y para Despertar y Crecer, para ampliar nuestras conciencias, necesitamos atravesar esas experiencias humanas desde la Verdad. 

Y la Verdad no es "lo ideal" o "lo que debe ser", la Verdad "es lo que es".

Entonces, Despiertos y viviendo desde la Verdad, en vez de sentirnos culpables y decirnos: "¡porqué hice eso!", podemos optar por otra cosa en cada momento y decirnos: "no me gustó esa elección. Ahora voy a hacer una nueva".

Se trata de ser gentil con uno mismo. Y de amarse uno mismo tal como uno es. Eso es Despertar y Crecer y vivir desde la Verdad.

¡Adelante!

«El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa»
Jn 16,13

viernes, 1 de julio de 2011

Cuatro actitudes en la pareja

Que terminan con ella
Los matrimonios exitosos implican dar y recibir de manera equilibrada.

John Gottman, psicólogo de la Universidad de Washington, ha investigado durante años buscando las claves de las parejas exitosas; y señala que no es el conflicto en sí lo que separa a las parejas, sino cómo el conflicto es transitado. Gottman dice que existen cuatro actitudes negativas que se convierten en un virus que corroe la relación, hasta terminar con ella. Estas cuatro actitudes representan patrones de respuesta negativa, indiferencia y menosprecio al otro, que de no afrontarse a tiempo, terminan mutilando la relación.
El autor las llama "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”.

Conocer de qué se trata cada uno nos ayudará a estar despiertos, por si alguno comienza a galopar en nuestras parejas. Veamos:

Primer Jinete: LA CRÍTICA

La crítica se refiere a descalificaciones sobre aspectos personales que en oportunidades se transforma en ataques implacables y/o excesivos sobre el otro. La crítica implica un juicio valorativo negativo sobre el carácter del otro y no sobre sus actos, que atenta contra la autoestima de la otra persona. Entre sus armas más comunes está la exageración (nunca – siempre / todo – nada) y la comparación negativa. Como consecuencia, la crítica deja al receptor con altos niveles de disgusto, vergüenza y humillación.

Cabe aclarar que este aspecto no se refiere a la actitud saludable de conversar y plantear los desacuerdos con nuestra pareja, sino al nivel negativo de atacar la personalidad y el carácter del otro, que pone en riesgo la relación. Hay una enorme diferencia entre decir, “estoy molesto porque no llegaste a tiempo a cenar” y decir, “Yo no puedo creer que llegas tarde a cenar. Eres tan impuntual”. En la primera expresión vemos una actitud sana en la interacción; mientras que en la 2° aparece el virus de la crítica que defenestra al otro, y que si no se observa y modifica a tiempo, atentará contra la pareja.

Segundo Jinete: LA ACTITUD DEFENSIVA

Esta actitud deviene como respuesta de una situación percibida como ataque; y adoptarla en medio del conflicto puede ser una respuesta natural, pero no ayuda a resolver el conflicto. Cuándo una persona está a la defensiva, experimenta mucha tensión, lo cual la obstaculiza para enfocarse en lo que se ha dicho. Ejemplos de esta actitud son: negar responsabilidad, inventar excusas, responder a una queja con otra.

Esta actitud negativa tiene como fin no admitir los errores cometidos, buscando culpar implícitamente a la pareja de las situaciones negativas de la relación, invalidando la queja que el otro pueda tener. El mensaje que se transmite es: “Yo no soy el problema” o “Ese no es mi problema”.

Tercer Jinete: LA INDIFERENCIA

Esta actitud se caracteriza por el uso de una postura evasiva constante o actitudes de distanciamiento del otro, se evidencia un marcado refugio en sí mismo, desconectándose de la relación como si no le importara.

Cuándo se emplea esta táctica a menudo, uno está escapando del matrimonio, en vez de resolver sus problemas. Se observó que los hombres tienden a emplear esta actitud negativa mucho más frecuentemente que las mujeres.

Detrás de esta actitud estaría la creencia fantaseada de una superioridad sobre el otro, considerando poco valiosa los pensamientos e ideas de la pareja. Las herramientas de este jinete se basan en el uso de la mirada esquiva, la inexpresividad, o el silencio recurrente. Con estas conductas se minimiza las quejas del otro, obstaculizándose asi, la búsqueda de posibles soluciones a los conflictos.

Es una actitud que refleja el deseo de escapar de la relación, produciendo en el otro/a sentimientos de incomprensión, desanimo, desamor.

Cuarto Jinete: EL DESPRECIO

El desprecio va más allá de la crítica, y es un signo abierto de la falta de respeto hacia la dignidad e integridad de la pareja. Las conductas son: burlarse de la pareja, insultar, mirar al otro con desprecio, humor hostil, violencia verbal y/o física, infidelidad donde se deja claro que se desea o se valora más al que cumple el rol de amante que a la pareja.

Esta actitud negativa suele estar relacionada con la indignación y amargura, que se incrementan a medida que el rencor, los pensamientos negativos y el resentimiento hacia el otro se va acumulando a través del tiempo, llegando al punto de devaluar a la pareja hasta asumir que esta es indigna de recibir amor.

El desprecio es el jinete más destructivo de todos, por las implicaciones en el campo de la violencia emocional y física

Para tener en cuenta
Cada una de estas actitudes negativas predice la aparición de la siguiente, de allí la necesidad de estar despiertos apenas se asoman.

Todas las parejas podrían experimentar en algún momento alguna de estas conductas, pero cuando los cuatro jinetes se instalan de manera permanente, la relación tiene una alta probabilidad de fallar.

Son conductas que se originan desde el inicio de la relación y se ven agudizados en los períodos críticos de la pareja. En el fondo dejan claro que se rechaza y culpa al otro, de allí que, lejos de ayudar a resolver, agravan la situación y si persisten y se instalan, conllevan a la separación.

En síntesis
Los conflictos son reales en todas las parejas y no son negativos en sí mismos, lo esencial está en que es necesario ser lo suficientemente maduros y estar despiertos para no transformar una queja concreta en un ataque que transformará a la pareja en un espacio hostil, donde predominen las interacciones negativas y agresiones que nos separan cada vez más del otro.
Estar atentos y despiertos es esencial para darnos cuenta a tiempo si nuestra relación de pareja está galopando en alguno de estos jinetes destructivos.
Si es necesario, hay que buscar ayuda para salir de la dinámica conflictiva y hacer renacer los espacios de amor, confianza, respeto y comunicación que nutren y fortalecen la pareja.

Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas.

Lc 12,35