En ésta página intento compartir experiencias y aprendizajes propios, y de algunos procesos que acompaño en el Camino. Desde un paradigma espiritual que honra los procesos vitales, y permite sintonizar con el amor maduro, sano y al servicio de la Vida. Y disfruto con ello. Quien quiera disfrutarla, es bienvenido. De alma a alma. María Guadalupe Buttera
«Nosotros no podemos dejar de anunciar lo que hemos visto y oído» Hch 4,20
"Despiértate y Cristo te iluminará" Ef 5, 14
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sábado, 7 de mayo de 2011

Cuando una mamá queda sola

Necesita contar con un entorno afectivo que la sostenga


En el contexto social actual, son muchas las mamás que crian solas a sus hijos, ya sea porque hubo una separación de la pareja, porque durante el embarazo no pudieron continuar juntos, o por cualquier otro motivo. 

Lo cierto es que, más allá de la causa, no es la situación que deseamos las mujeres. 
Pero también es real que la mayoría de las mujeres las asumimos con responsabilidad y dignidad. 
Incluso a veces, hay que hacerse cargo, también, de la cuestión económica.

La verdad que criar niños solas no es muy alentador, pero también es real que muchas veces las mujeres estamos con nuestras parejas y padres de nuestros hijos y nos sentimos igualmente solas, no comprendidas ni apoyadas.

Por ello, si bien quedar sola tiene sus desventajas, la ventaja es que esta bien claro que estamos solas, las otras personas saben que estamos solas; y desde alli, podemos pedir claramente ayuda a nuestro entorno afectivo. 

Los seres humanos, todos, necesitamos compañía, dialogo, relacionarnos con otros, y mas aun cuando estamos en estas condiciones de mamás solas. 

En esta situación se hace necesario contar con un círculo afectivo que nos sostenga.
Entonces, cuando la pareja no está, sea por el motivo que sea (no interesa en esta reflexión juzgar sino reconocer la necesidad real) aparecen las figuras de las mujeres en su rol de madre, amiga, prima; y también porqué no, de algunos masculinos de la familia: padre, hermanos, tíos, abuelos, etc.

Las mujeres debemos reconocer que nos necesitamos mutuamente para sostenernos y acompañarnos, especialmente en nuestro rol de madres, el cual se sentirá mucho más suave y llevadero que si lo asumimos solas.

Una mamá que se siente acompañada por su familia y demás afectos, 
puede llevar adelante la crianza de su hijo.