jueves 22 de mayo de 2008

Tomar conciencia de nuestros condicionamientos

Para crecer en auto conocimiento y libertad

Nosotros no somos los que creamos el milagro de la vida
y del crecimiento
pero somos responsables de su desarrollo.
Laurence Freeman

Relato
Sofía tiene 40 años, y vive con su hija de 19 años. Ha comenzado un camino de conocimiento de si misma, y está descubriendo los condicionamientos que ha recibido, y que hoy la esclavizan y no le permiten sentirse plena y feliz.
Hoy sabe que es ella la responsable de liberarse de ellos.
Y dice:
-hoy soy conciente de todos los mandatos que tengo en mi cabeza… y de cómo intento cumplirlos como sea… aún a costa de mi misma…
Pero estoy aprendiendo y cuando hoy siento celos, bronca o rabia me permito sentirlo sin reprimirlo, porque sé que esto también forma parte de mí… ya no temo a esa parte de mi misma… estoy aprendiendo a relajarme, acallar mis pensamientos y conectar con mis profundidades… y esto me hace mucho bien…

Psicoeducación
Nuestros pensamientos y emociones
Hace unos años había una publicidad donde se podía ver a un gurú indio vestido en forma típica, parado sobre su tabla de surf, en perfecto equilibrio y montando las olas. Debajo se leía la frase: “No puedes parar las olas, pero puedes aprender a surfear”.
Y de esto se trata. Porque no podemos deshacernos ni reprimir pensamientos y emociones, porque igualmente estarán allí, como las olas.
El secreto es decirles sí, tomarlos como una parte nuestra y transformarlos con destreza.

Podemos aprender a transformar
Si observamos, todos nuestros pensamientos son pensamientos acerca del pasado o del futuro.
Todos sabemos que para vivir el momento presente necesitamos abandonarlos.
Pero es muy fácil decirlo y difícil hacerlo, ¿verdad?.
Para aprender a permanecer en el momento presente, concentrados y concientes, en nuestro centro, necesitamos aprender a transformar nuestros pensamientos y emociones. Para ello podemos tomar una frase corta, y repetirla con fe, insistentemente, en el momento que los pensamientos o emociones nos devoran e impiden que vivenciemos plenamente una experiencia, podemos tomar esta frase, por ejemplo: “ven Jesús”.

Navegando en las profundidades de nuestro ser
Y en este proceso, seguramente fallamos muchas veces, pero, ¡tranquilos! Porque el error es parte del aprendizaje.
Como dice Samuel Becket:
“No importa que trates y falles, intenta de nuevo, falla mejor”.
Cuando intentemos navegar en las profundidades de nuestro ser, relajándonos y quedándonos en silencio y quietos, necesitamos saber que nuestro a nuestro yo condicionado, el “ego”, le gusta que nos mantengamos en la superficie.
Y así, nos quedamos pegados a nuestros pensamientos, emociones y máscaras.

Nos des-identificamos de ellos
Para des-identificarnos de ellos y saber que somos mucho más que nuestros pensamientos, emociones y máscaras, hay que navegar y tomar contacto con las partes más profundas de nuestra conciencia.

Y nos re-conectamos
Solo desde allí nos liberamos de los mecanismos de defensa, es decir, esas conductas que aprendimos para protegernos cuando nos sentimos amenazados.
Y claro que esto es necesario, pero a veces estas conductas se rigidizan y estamos a la defensiva en situaciones que no son amenazadoras.
Y así, nos vamos desconectando de las experiencias, de la realidad tal y como es.

A la Verdad
Este instinto de supervivencia a veces es como un padre sobre protector, que queriendo mantener sus hijos sanos y cercanos, no les permite desarrollarse y aprender en forma independiente.
Cuando comenzamos este camino de navegar en nuestras profundidades, quietos y en silencio, es como abandonar el hogar (nuestro falso yo, nuestras máscaras), para así llegar a nuestro verdadero hogar (nuestro verdadero yo).

Emergiendo nuestra verdadera identidad
Si escuchamos solo la voz de nuestro ego y abandonamos nuestra tabla de surf, nos podemos hundir.
Pero cuando insistimos, sin miedo y no aflojamos, siguiendo el camino profundo a pesar de estas resistencias, a pesar que los pensamientos y las emociones quieran devorarnos antes de llegar, ¡triunfamos!
Y emerge nuestro verdadero yo.
Porque somos mucho más que nuestros pensamientos y emociones.
El único camino es perseverar fielmente, a pesar de las distracciones.

Para reflexionar
Cuando experimentas el amor de Dios en lo profundo de tu corazón, tu vida se transforma.

La espiritualidad nos ilumina el camino
A los enlutados de corazón les daré gloria en lugar de cenizas. Ellos serán llamados "Encinas de justicia", "Plantación del Señor, para su gloria".
Isaías 61:3

Imagen de Fernanda Cavallaro

1 comentarios:

Lore dijo...

Hola Guadalupe...me encantó tu blog, ni sé muy bien como he llegado, pero creo que Dios guió mis pasos hasta acá...en este post me sentí muy identificada con el momento de la vida, los 40 es casi la mitad de nuestras vidas y hacemos el balance y vemos las cosas que han quedado sin hacer y que quizás ya fueron y más aún con hijos adolescentes.
También he leído otros textos muy buenos...creo que llegué acá buscando conformidad y consuelo por la muerte de mi sobrino y leer algo que pueda enviarle a mi hermana para calmar su gran tristeza.
Te mando un beso, que Dios te bendiga.
Lore.