lunes 12 de mayo de 2008

Para llegar a nuestro verdadero ser

El camino es la sencillez

Nada describe a Dios tan bien como el Silencio
Meister Eckhard, místico alemán del siglo 14

Relato
Raúl tiene 35 años, hace un tiempo terminó su doctorado en física avanzada.
Ha estado en otros países y actualmente trabaja en la universidad.
Raúl cumplió sus metas profesionales pero no se siente feliz y realizado. Vive ansioso, apresurado, le cuesta permanecer en silencio, quieto, como si alguien lo persiguiera.
Pide ayuda, y de a poco, pueda darse cuenta que su problema principal es que hace las cosas muy complejas, y que actúa constantemente para ser lo que no es en realidad.
Él dice:
-yo veo que el portero de la facultad es una persona muy feliz, y veo que también es muy sencillo, simple… yo creo que actúo constantemente… y ya no soporto más vivir así… me invaden miedos, arrepentimientos… estoy demasiado tensionado tratando de ser quien no soy… no sé bien de qué voy detrás, tan apurado siempre… me cuesta ser sencillo y simple y creo que esto es lo que tengo que aprender… mi cabeza piensa y piensa… necesito aprender a estar en silencio y quieto.

Psicoeducación
La sencillez
La sencillez no es algo familiar para muchos de nosotros.
La mayoría estamos acostumbrados a ver lo complejo, y creemos que esto es digno de respeto.
Para poder hacernos sencillos, necesitamos entrar en nuestro interior, para encontrar la sencillez de Dios.
El camino a nuestro ser interior es todo un viaje de descubrimiento.
Pero no de “descubro y miento” mostrando aquello que no soy, colocándome un disfraz para tapar aquello que no queremos mostrar.
Sino un camino donde voy descubriendo mi verdadero y auténtico ser.

Es el camino para ser
Y este encuentro con nuestro ser verdadero se realiza a través del camino de la sencillez.
Así, no necesitamos actuar ni tampoco disculparnos por como somos o lo que somos.
Somos y estamos sencillamente, viviendo a partir de la profundidad de nuestro ser, seguros y afirmados, en la raíz que nos sostiene.
Claro que esto es algo poco familiar porque estamos entrenados a pensar que sólo podremos encontrar la verdad en lo complejo.
Necesitamos aprender a transitar el camino de la sencillez si queremos ser felices verdaderamente.

Auténticos y reales
En el nivel más profundo de nuestro ser, todos sabemos que la verdad sólo se puede encontrar en la sencillez, en la apertura.
Viene bien recordar cómo éramos cuando fuimos niños, esa mirada sencilla y clara que se asombraba con la creación. Y la disfrutaba.
Claro que no es nada fácil volver a ser sencillos.
A veces creemos que porque tenemos títulos o postgrados no podemos ser sencillos.
O porque otros los tienen son más importantes que nosotros.
Esta es una ilusión que necesitamos romper para ir a la luz, a la realidad.

Anclados en la Verdad
Necesitamos anclarnos en la Verdad, y en los cristianos la Verdad es Cristo.
Nos anclamos a la Verdad, al Camino y a la Vida, y Él nos revela que Dios es la base de nuestro ser.
La gran ilusión que casi todos padecemos es que creemos que nosotros somos el centro y que todo gira en nuestro alrededor. Sacar nuestro doctorado nos confirma este padecimiento.
Pero podemos aprender que esto no es verdad.
La verdad es que Dios es el centro y que cada uno de nosotros somos por su regalo, por su poder y por su amor.

Nos hacemos libres
Cuando vamos comprendiendo esto, de a poco, en un proceso, nos vamos haciendo libres.
Libres y felices para ser quien verdaderamente somos.
Es el camino para la liberación.
Y consecuentemente con esto vamos aprendiendo a estar presentes, a vivir el momento presente.
Anclados en el Ser aprendemos que somos porque Dios es; y así, el miedo y el arrepentimiento del pasado pierden poder de dominarnos.

De nuestros miedos y preocupaciones
Descubrimos que el simple hecho de ser es nuestro gran regalo.
Al abrirnos a esta realidad, nos arraigamos a la base de nuestro ser.
Así, nos liberamos del futuro, de nuestra preocupación y de nuestros miedos irreales.
Es en el poder de Cristo que nos liberamos del miedo.
El miedo es el obstáculo más grande para el amor.
Y el corazón del mensaje Cristiano es que Dios es amor y que Jesús nos ha liberado de la esclavitud del miedo y nos ha llevado a la luz, al amor de Dios.

El Amor es la clave
Cada uno de nosotros estamos invitados a abrirnos a esta experiencia.
Jesús nos ha abierto un camino para entrar a la pura luz de la realidad, la luz pura del amor.
La realidad viva está en el centro de nuestro ser.
Para entrar a ese Camino y a esa Luz, a ese camino del Amor, a esa vida sin límites, necesitamos abrirnos, con generosidad y compromiso con la sencillez de ser, día a día.
Respondiendo a la vida con atención, creamos espacio para vivirla plenamente.

Síntesis
Viviendo a partir de nuestro verdadero y más profundo ser, nuestros miedos se disipan, nuestras experiencias se expanden y ganamos libertad.
En la profundidad de nuestro ser encontramos a Dios. Y Dios es Amor.

Trabajo Personal
-Practica ser más sencillo cada día de tu vida.
-Prepara tu día siendo quien eres auténticamente.
-Luego en la noche busca el significado de todo lo que hiciste en tu día, para que similarmente te abras a tu origen en Dios y te abras a la base de tu ser.

Para reflexionar
La gran ilusión que casi todos padecemos es que creemos que nosotros somos el centro y que todo gira en alrededor nuestro.
El centro es Dios. Cada uno de nosotros somos por Él.

La espiritualidad nos ilumina el camino
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Mateo 5, 8

Imagen de Rene Magritte