“La forma más profunda de desesperación
es la del individuo que ha elegido
ser alguien diferente de si mismo”.
Soren Kierkegaard, filósofo dinamarqués.
es la del individuo que ha elegido
ser alguien diferente de si mismo”.
Soren Kierkegaard, filósofo dinamarqués.
Relato
Adrián tiene 45 años, y desde que se ha preguntado a sí mismo:
-¿quién soy? y
-¿estoy viviendo de una manera que me expresa tal como soy verdaderamente?, su vida ha cambiado.
A lo largo de este proceso, puede ver que ha venido intentando construir un modelo de persona que consideraba que debía ser, alejándose de quien verdaderamente “es”.
Lo cual lo llevó a vivir ansioso y estresado, intentando ser quien no era. Intentando sostener una máscara que poco tenía que ver con él.
Dice:
-relajarme y dejar de querer acomodar las piezas como yo pensaba que debía ser, me cambió la vida… hoy veo que las piezas se acomodan solas y hasta es hermoso la figura que crean! Siento que me he encontrado a mi mismo… que no fue fácil pero esto sí es vivir auténticamente… antes sobre vivía, no vivía. Ya no me paralizo en las situaciones nuevas… me permito transitar el miedo, el dolor, el cansancio, la alegría, la ternura… antes me limitaba yo mismo diciendo que no podía sentirlos, o a veces lo negaba. También aprendí que la vida es un proceso… que no estamos acabados, sino que caminamos y “hacemos camino al andar” como dice Serrat.
He descubierto aspectos nuevos de mi mismo… todo esto me fascina por un lado, y a veces me atemoriza por otro…
Psicoeducación
Las personas que desean crecer
Como trabajadora y promotora de la salud mental, confieso que siento un afecto particular por aquellas personas que luchan y trabajan para llegar a ser ellas mismas, libres ya de los condicionamientos que los limitan y esclavizan.
Una tarea bien cuesta arriba, que requiere tiempo, esfuerzo, pero que tiene sus frutos.
Las personas que transitan este proceso vital, tienen ciertas características que podemos mencionar.
Tienen ciertas características
Una de ellas es que estas personas comienzan a re-conectar con sus sentidos, con su cuerpo, con los mensajes que su organismo le brinda en cada experiencia vital. De esta manera la persona puede vivir cada experiencia desde una totalidad, ya no recortando la realidad de acuerdo a lo que ella espera o cree que debe ser, sino que se abre y vive “lo que es” de manera más libre y auténtica. Toma los hechos tal como son, y no como quisiera que sean.
Se abren a las experiencias
Esta capacidad de vivir los hechos tal como son, nos vuelve más realistas, flexibles, y capaces de aceptar las contradicciones que nos recorren.
Desde esta nueva percepción de uno mismo, si me siento cansado, registro el cansancio y respondo a la necesidad de descanso. Si siento ternura puedo manifestarla libremente, etc.
Esta nueva actitud nos permite vivir plenamente las experiencias de nuestro organismo, sin negarlas o excluirlas de nuestra percepción, cuando ellas no encajan con nuestra idea de cómo deberían ser las cosas.
Se re-conectan con su organismo
Esta apertura a las experiencias tal como son, nos conecta a su vez, con la confianza que vamos recuperando en nuestro propio organismo. Si observamos a los bebés o niños, ellos registran la experiencia desde su propio organismo, y cuando tienen hambre comen, cuando tienen sueño duermen. Es decir, registran organísmicamente su experiencia.
Y esta capacidad de registrar organísmicamente nuestra experiencia la podemos recuperar, ahora adultos, de manera conciente. Y confiados en lo que nuestro propio organismo nos dice, reconectamos con nuestras verdaderas necesidades.
Y confían en su interior
Entonces, abiertos a las experiencias tal y como son, y registrando lo que nuestro organismo nos dice, comenzamos a confiar en nuestro interior. Y esta nueva actitud frente a uno mismo y frente a la vida, nos permite evaluar desde nosotros mismos. Ya no será necesaria la aprobación de los demás; porque desde esta seguridad interna es uno mismo quien evalúa, decide y elige.
Y acá aparece la responsabilidad, esa capacidad de “responder hábilmente” a nuestras verdaderas y reales necesidades.
Desde esta capacidad será posible hacernos cargo de nosotros mismos, liberarnos de dependencias, crecer y desarrollarnos.
Sabiendo que la vida es un proceso
Otra actitud que necesitamos incorporar para sentirnos libres y plenos, es saber que la vida es un proceso, que nosotros estamos en proceso, que nada está estático. Todo está en movimiento y podemos aprender a movernos con la vida y fluir, como un río, con ella.
Esto nos vuelve más livianos, más libres, más íntegros, más flexibles y abiertos a lo que es, tanto en mi interior como en lo exterior también.
Síntesis
La persona que comienza un camino de auto conocimiento y crecimiento personal, abandona las máscaras defensivas con las cuales han construido una falsa identidad, y comienza a vivir desde su auténtico y verdadero yo, descubriendo nuevos aspectos de si mismo. Experimenta todos los aspectos de la realidad, sin negar ni excluir, confía en su propio organismo como instrumento de su vida sensible, evalúa la realidad desde su interior, y aprende a fluir con la vida como un proceso dinámico y en movimiento.
Todo un largo proceso que es bien cuesta arriba y en el cual necesitamos el acompañamiento de un referente válido, el cual ya haya transitado por ese camino de vida.
Para reflexionar
“Pienso que en el fondo, todos se preguntan
-¿quién soy yo verdaderamente?,
-¿cómo puedo entrar en contacto con este sí mismo real que subyace a mi conducta superficial?,
-¿cómo puedo llegar a ser yo mismo?”
Carl Rogers, de su libro “El proceso de convertirse en persona”, pág 104.
La espiritualidad nos ilumina el camino
«¿Quién dicen los hombres que soy yo?, ¿Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Mc 8,29
Imagen de Frida Kahlo


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