Que a todos nos contiene y abarca
La vida se fundamenta en el decir si a lo que fue, gracias y por favor.
Bert Hellinger
Relato
María tiene 42 años. Ha transitado una grave enfermedad y hoy, ya sana, se siente agradecida de la vida, agradecida a Dios que le ha dado una nueva oportunidad de vivir.
Esta vivencia le hizo cuestionar sus pensamientos, sus conductas, y le posibilitó una nueva vida; mucho más creativa, más libre, con más amor, y felicidad.
Se siente plena, y comparte con otros sus aprendizajes. Sabe que no es ella, sino que es Dios quien la guía. Se siente unida a Él, siente su fuerza de vida correr por sus venas. Hoy su vida transcurre al servicio de esta fuerza creadora, lo cual la llena de una profunda felicidad y plenitud.
Psicoeducación
Una Fuerza Creadora nos contiene
Para realizar esta reflexión partimos desde la creencia que existe una Fuerza Creadora –Dios- que a todos nos contiene y abarca.
Esta Fuerza Creadora pone en movimiento a todo y a todos.
Desde allí, cada uno de nosotros estamos unidos por este Movimiento.
Todos dependemos de algo mayor que nos guía.
En sintonía con ella
Y estamos enlazados con este movimiento que es significativo.
Cuando estamos en sintonía con esta Fuerza Conductora, y nos dejamos guiar por ella, tomar de su mano, nuestro pensar, nuestro sufrir y nuestro amor tienen sentido y significado.
Cuando le permitimos abarcarnos, entregándonos a Él y actuando como nos va guiando, mirando más allá de nosotros, algo se re-ordena dentro nuestro, para nosotros y otros.
Nuestra vida cobra sentido
Así, nuestro pensar, nuestro dolor y nuestro amor no es solo personal, sino que está al servicio de algo mayor, al servicio del Todo, de todos.
Desde este pensamiento amplio y diferente, miramos con respeto a aquella Fuerza Espiritual cuyo pensar lo trae todo a la existencia, tal como es, y que lo lleva todo hacia su meta, que aún nos permanece oculta.
Además, esta Fuerza Creadora se dirige hacia todos de igual manera, no hace distinciones ni diferencias.
Trascendemos las diferencias
En realidad somos nosotros los que, desde un pensamiento estrecho, hacemos diferencias entre bueno-malo, mejor-peor. Y hasta nos otorgamos el derecho de excluir o eliminar algo a favor de otra cosa, como si lo pudiéramos o si tuviéramos el permiso.
Cuando lo hacemos, ¿cuáles son las consecuencias? Pues, el sufrimiento.
Y en verdad el sufrimiento nos viene a re-cordar (re-cordio: volver a conectar al corazón) que hemos actuado según nuestro parecer (o de nuestro grupo), y no según esta Fuerza Creadora que a todos dice “te amo tal como eres”.
Y decimos si a Dios
El sufrimiento es en verdad, una oportunidad para re-conectar con nuestro Padre Creador, para volver a Él y decirle, tal como nos enseño su hijo, Jesús:
“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Mc 14, 36).
Vemos entonces, cómo nuestro sufrimiento está al servicio de algo superior.
¿Al servicio de qué pues, se encuentra el sufrir? Al servicio del amor.
Del amor de esta fuerza creadora que ama de un modo diferente que nosotros. Al menos, al comienzo de nuestro amor, y hasta que nos encontremos abarcados amorosamente por este otro Amor. ¿Qué amor es este? Es el “amor hacia todo tal como es”.
Para reflexionar
Esta Fuerza Creadora actúa detrás de todo, abarca todo de igual manera en su movimiento, en un movimiento de amor para todos.
Trabajo Personal
Entonces, podemos reflexionar:
-¿somos nosotros quienes amamos?,
-¿o nos abandonamos, con nuestro yo, a este Amor y Él actúa a través nuestro?
La espiritualidad nos ilumina el camino
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra"
Lc 1,38

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