viernes 9 de mayo de 2008

Defender Nuestros Propios Derechos

Respetando a los demás

Respetarse a sí mismo,
para respetar a los demás
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Relato
Ayer tuve un inconveniente en el supermercado. Mientras pagaba, cuando me doy vuelta para buscar mi chango con la compra, veo sorprendida que no estaba más!
¿Qué pasó? Pues yo no entendía nada… no sabía si me lo habían robado o qué había sucedido. La cajera dice: “se lo habrá llevado Pedro…”, dudando.
Yo no sabía quién era Pedro, pero esperaba paradita y quieta en la caja, y no pensaba irme de allí sin la mercadería que acababa de comprar y pagar.
Como Pedro no llegaba y pasaba el tiempo, fue necesario que levante mi voz y pida por el encargado del lugar, para que por favor se haga cargo de la situación y resuelva el problema, que busque a Pedro y que me devuelvan mi mercadería.
Al rato regresa Pedro, y ahí me entero que Pedro era quien entrega la mercadería a domicilio, y se llevó –por error- mi carro, mezclando la mercadería con la de otra clienta del supermercado, porque dice así se lo pidió la cajera de al lado.
Hubo que reordenar toda la mercadería, para lo cual tuve que pedir nuevamente que el encargado se hiciera cargo de la situación.
Si bien todos podemos equivocarnos, si yo no levantaba firme mi voz y reclamaba al encargado del lugar, que estaba allí pero no se hacía cargo, nadie se ocupaba de devolverme mi mercadería.
Fue una situación donde hubo que hacer valer los propios derechos, sin agredir a los demás, pero con mucha firmeza y confianza en uno mismo.

Psicoeducación
Actuando con firmeza y respeto
Todos podemos equivocarnos, y Pedro también.
Lo cierto es que hay veces que tenemos que actuar de manera firme, si nuestros derechos no son respetados, o nuestras necesidades -reales- no son satisfechas.
En este caso uno puede aceptar el error, pero alguien tiene que hacerse cargo de la situación, para enmendarlo. Y esto es lo que no sucedía si yo no actuaba.

Expresando nuestras necesidades
Todos tenemos derecho a expresar lo que pensamos y sentimos, y a defender nuestros propios derechos cuando estos no son respetados.
Esta conducta se llama “asertividad”.
Muchas personas no son asertivas por temor a no ser aceptadas.
Pero cuando evitamos decir lo que pensamos y sentimos, y defender nuestros derechos, con el tiempo, no solo se verá afectada nuestra propia estima sino también nuestros vínculos.

Aprendemos a ser asertivos
A veces esa conducta se confunde con agresividad.
Sin embargo, la asertividad es la conducta que respeta los propios derechos, como los de los demás; mientras que la agresividad viola los derechos de los demás.
La asertividad es una práctica que equilibra coraje y consideración.
Equilibra el coraje de auto afirmarse, y la consideración por el otro.

Poner límites y defender nuestros derechos
La asertividad es poder comunicar nuestras necesidades, sentimientos y opiniones con firmeza, claridad, honestidad; respetando a los demás tanto como a nosotros mismos. Significa saber poner límites y defender nuestros derechos, sin por eso avasallar los derechos de otras personas.

Equilibrando coraje y consideración
La asertividad afecta muchas áreas de nuestra vida.
Las personas asertivas resuelven sus necesidades y ayudan a los demás a alcanzar las suyas. Confían en ellos mismos y tienen personas en quien confiar, lo cual hace que su vida sea más saludable.

Aporta calidad a nuestra vida
La asertividad implica conocerse uno mismo, auto observarse y mucha práctica en la vida cotidiana. Pero el resultado vale la pena. Ayuda a fortalecer la confianza y comunicación, promoviendo un liderazgo positivo, hacia uno mismo y los demás.
Aprendiendo a ser asertivos dejamos de lado la dominación y el sometimiento, transformando nuestra conducta, promoviendo nuestro propio desarrollo y el de los demás.

Dejando de lado la dominación y el sometimiento
Si uno no actúa frente a una situación como la del relato, es una actitud pasiva e insana, porque no resuelve nuestra necesidad.
Si uno reacciona haciendo un escándalo, sería una actitud agresiva.
Comunicar con firmeza y respeto nuestra necesidad, es la actitud asertiva.
Porque resuelve nuestra necesidad, respetándonos, y respetando a los demás.

Síntesis
La conducta asertiva se funda en el respeto. El respeto a uno mismo y a los demás.
Nos permite defender los derechos propios, expresando lo que pensamos y sentimos de manera directa, clara y oportuna; y al mismo tiempo, respetando los derechos de los demás.
Es una habilidad que nos aleja de las limitaciones de la pasividad o la agresividad, permitiéndonos alcanzar una comunicación sana y efectiva.

Para reflexionar
"La manera de comunicarnos con los demás y con nosotros mismos, determina finalmente la calidad de nuestra vida."
Anthony Robbins

Trabajo Personal
1-Observa si tu conductas son asertivas, pasivas o agresivas.
2-¿Pides ayuda cuando la necesitas?
3-¿Eres capaz de decir "no" cuando no quieres algo?
4-¿Hablas con confianza, comunicando firmeza y cuidado por los demás?
5-¿Sabes expresar tu enojo o incomodidad de manera apropiada?
6-¿Haces preguntas cuando no entiendes?
7-¿Das tu opinión cuando piensas -o sientes- de manera diferente que los demás?
8-¿Miras a las personas a los ojos cuando hablas con ellas?
9-¿Te cuesta decir lo que piensas?
10-¿Aceptas habitualmente los pedidos de los demás, sólo por agradar?
11-¿Evitas desacordar con la gente?
12-¿Te sientes atacado cuando alguien tiene una opinión diferente de la tuya?
13-¿Tienes dificultades para aceptar críticas?

La espiritualidad nos ilumina el camino
El que camina con integridad, camina seguro.
Proverbios 10, 9.